Lo que te hace feliz

Escribir. Viajar. Leer. Dibujar. Tumbarme en la yerba fresca de un prado viendo pasar las nubes. Ver el mar. La lluvia finita de las tardes de verano en Galicia. Ver los corzos pasar a media tarde por el prado delante de la casa de mi padre. Rozar la yerba (en las dos versiones del verbo rozar). Viajar a países exóticos y mezclarme entre la gente. Tomarme un café en una terraza donde hablan otro idioma. Conducir. Caminar (ahora menos… a ver si salvo este cuerpo). Beber vino: la Retsina y un Albariño, y un Costers del Segre de vez en cuando. La Estrella de Galicia, bien fresquita. Un cotilleo con una amiga. Los tulipanes, mejor si son blancos. Amsterdam. Londres. Lisboa. Las fotografías que te hacfelicidad-tema-debatido-a-lo-largo-de-los-siglos_561843en pensar. Las conversaciones que te hacen pensar. La Capadoccia. Las islas Lofoten. La isla de Skye. El queso ahumado. El bacalao ahumado. El salmón ahumado. Comer sardinas en un chiringuito de playa. El marisco de Galicia. Galiza. Sentarme a tomar un café, a escribir, mirando la ría desde la terraza del Centro de Visitantes de Ortigueira. El desierto. El Nilo. Las piedras que pisaron hombres que murieron hace más de mil años. En Éfeso. En Italia. En la pirámide de Dahshur.  Viajar. Escribir. Viajar. Escribir.

Y a ti, ¿qué te hace feliz?

El baúl de las monedas

El fin de semana pasado volví a casa. Cuando digo “casa” pienso en el lugar al que pertenezco, y eso es Galicia. Aunque  en realidad nunca haya vivido allí , cada día tengo más claro que es el lugar donde quiero morirme. Mientras, la vida me mece.

Apenas fueron dos días, con sus dos noches. Viajamos en avión, y eso entusiasmó a Maria. Recorrimos mil kilómetros para reunirnos tíos, primos e hijos de todos junto al hermano mayor de mi padre. Quería celebrar su 80 cumpleaños aquí, rodeado de su familia (la de aquí). Así que él recorrió 7000 km, desde Miami, y se vino con su cáncer encima, ese que está superando con fé y rodeado de la gente que le quiere.

Fue un encuentro bonito y todos tuvimos detalles para él. El mío fue un pequeño escrito que, a pesar de la vergüenza que siempre me da esto de leer en público, leí ante todos.

“Somos recuerdo. Y eso nos hace inmortales. Porque los recuerdos es lo que quedará en la memoria de los otros cuando nos hayamos ido. Cada uno fabrica sus propios recuerdos a partir de la vida. Y eso nos hace humanos, porque nos convierte en imperfectos. A partir de un mismo suceso, cada uno recuerda cosas diferentes y construimos recuerdos a nuestra medida.
No sé cuánto de verdad hay en lo que hoy os voy a contar.

baúl 1 En mi casa hay un pequeño baúl de madera lleno de monedas. El baúl tiene el tamaño de una caja de zapatos y perteneció a mi bisabuela materna. O no, pero así lo recuerdo. Las monedas me las trajo un tío paterno, que vivía en América.  Las ganó trabajando en un aeropuerto internacional, y había sido su propina. Durante varios años, o no, pero así lo recuerdo, me trajo bolsas de monedas que se fueron acumulando, y que para mí se convirtieron en un pequeño tesoro. Es posible que él ni tan sólo lo recuerde, pero para mí aquellas monedas fueron un auténtico tesoro que enseñaba a mis amigos cuando venían a casa y les explicaba que me las traía mi tío Pepe, el hermano mayor de mi padre, que vivía en Nueva York. Vivir en América ya era una aventura. Tener un tío en América era una aventura.

baúl 2Mi hija juega con esas monedas ahora. Esas que tú me trajiste hace más de 30 años y que me ayudaron a construir un universo interior. Viajé a lugares a través de aquellas monedas. Las documenté, las clasificaba por formas, por tamaños, averigüé de qué país venía cada una, imaginé historias para cada moneda.

Hoy te quiero dar las gracias por todos los recuerdos que dejas en mí, todos estos años. También por aquellas monedas que van a ir pasando a mi hija y espero que a las hijas de mi hija, formando parte de una herencia con más valor emocional que ningún otro legado. Pero sobretodo, te quiero dar las gracias por estar aquí, por querer estar aquí, y por compartir este momento con todos nosotros.

Te queremos. Te quiero”

Luego estuvimos recordando otras cosas, con la tía Amparo y con él. Ando buscando la Cabbage Patch Kids que me trajeron un año, cuando aquí a España todavía no habían llegado. Creo que fui una de las primera niñas en mi colegio que tuvieron una, con un certificado de adopción incluído. Yo debía tener diez u once años y aún recuerdo la emoción de recibirlo.

Es una enorme oportunidad poder escribirle a alguien antes que se vaya. Poder decirle lo importante que es para ti y lo que lo quieres. Y es una pena que no lo hagamos más a menudo. Creo que esta también es una lección que me ha dado mi tío Pepe y que pienso hacer con todos los que tengo alrededor. Antes de que nos vayamos todos.

Nos emocionamos y  nos prometimos reencontrarnos el año que bien. Que así sea.

 

Mompou

Descubro a Mompou en una exposición que organiza el Espai Unnim. El comisario de la exposición es Adolf Pla, un músico local, intérprete de Mompou, y yo me pregunto por qué no voy más a menudo a curiosear en las (pocas) galerías y salas de exposiciones de esta ciudad, burguesa y pequeña pero con intenciones, con la misma devoción que me recorría los museos y las salas de Madrid cuando vivía allí.

De Mompou me ha gustado especialmente la interpretación del vacío y del silencio y un  puñado de frases bien escogidas que el autor dijo en algún momento.

Mompou

 

Luego hemos pasado por el Librerio de la Plata. Hemos echado de menos a Cecilia, su voz y sus ojos claros. Hemos comprado los libros que no compramos en Sant Jordi (vamos retrasadas en las lecturas). Maria ha escogido “Ottolina va al colegio” y yo he encargado un libro de Anne Michaels que tengo pendiente desde hace tiempo. Ahora que he decidido volver a escribir de verdad. Lo dicen las estrellas.

“La inteligencia estará siempre sumergida en la duda entre dos verdades opuestas”.

“Recomenzar, con todo lo que ya sabemos”.

“No somos libres de pensar lo que queremos. Pensamos lo que sentimos”

F. Mompou

Echo de menos

Echo de menos tus ojos azules. No, no son tus ojos. Es tu mirada la que echo de menos. La mirada de la madre que todo lo puede y es capaz de empujarte hasta donde tú sola no eres capaz. Quizás por eso el domingo, a pesar del cansancio, fui a buscarte. Necesitaba mirar en el fondo de tus ojos y descubrir, como tantas veces, que sigues creyendo en mí y que sólo por eso vale la pena intentarlo.

Después lloré. Lloré recordando otros tiempos. Aquellos en los que entrabas cantando en la residencia y yo, pudorosa, te pedía que no lo hicieras. Tú te reías y me decías: “Si a mis viejos les gusta”. Y sí, todos te querían y sonreían. Aunque fuesen otras las que los llevaban al water o les daban de comer.

Echo de menos tu energía. Tus ganas de vivir, de viajar, de hacer.

Y me agobia enormemente que  continuamente me digas que me quieres, aunque siempre he sabido que era así, porque antes no me lo solías decir, y ahora es lo que más repites. Como un mantra, instalado en tu cabeza. A pesar de eso, prefiero que lo sigas diciendo. Quizás por eso entiendo tanto a Aida, cuando dice que echa de menos a su madre. Porque no sé dónde voy a mirar cuando tú ya no estés.

Mi destino se pone en pie

Estoy promiscua en la escritura.

Pero no es eso. No. Puedo escribir y hacer como que no me lees.  Pero no es eso.

Se acumulan las canciones en mi cabeza, mientras una resuena continuamente desde hace unos días en mi lista de Spotify. Cuando digo “una y otra vez” quiero decir eso. Que puedo escucharla diez veces seguidas y volverla a escuchar. Y cada vez que Joan Dausà dice “el meu destí es posa dempeus“, algo retumba dentro de mi corazón. Cuando digo dentro de mi corazón quiero decir eso. Como si me estuviera creciendo un grano en el epicardio.  Como si mi destino fuese a ponerse en este mismo instante en pie. ¿De dónde sacan los poetas esas metáforas? La metáfora viene del griego y significa más allá. Descubrí hace poco el arte de la etimología y no puedo evitar buscar los orígenes de las palabras que me repito. ¿Cómo puede “ponérsete” el destino en pie?. Porque llega y entonces te dice: “aquí estoy… a ver qué vas a hacer ahora conmigo”. Y añade indignado: “¡Idiota!”

Kasperle

El Innombrable me regaló un libro de Kasperle. Un día el Innombrable dejará de ser innombrable y no se nombrará más. Lo sé.  Juraría que fue el último regalo que me hizo, aunque no lo recuerdo bien. Sí recuerdo que me dijo: “Escribe, que tú lo haces bien”. He hecho una lista de momentos en que alguien me dijo: “Escribe, que tú lo haces bien”. Y aunque él ha salido el primero, no fue el primero, y la lista es larga.

Y uno escribe porque ha leído. Uno escribe mal o escribe bien o escribe para otro o escribe para uno porque necesita amar. Porque como dice Anne Michaels, lo intelectual va unido a lo sentimental. O igual lo dijo al revés, pero yo lo entendí así. Porque una lee, luego interpreta y entonces escribe. A veces piensa. A veces no. A veces se entiende. A veces no. A veces alguien te deja un comentario, o un me gusta. A veces no.

A veces el destino se pone en pie. Entonces hay que mirarlo de frente, sin miedo, tomarte un caramelo de menta, sonreirle y aceptarlo. Porque lo que es, es. Y no vas a poder evitarlo (todas las vidas).

 

 

Cuando te sueño

Tu madre nos hace foie con cebolla caramelizada. Puestos a soñar, qué mejor manjar. Tú le sueltas: “¡Anda, mama!” (así, sin tilde) y le arrebatas un enorme cuchillo y te pones a cortar cebolla como si fueras el mejor chef del mundo. Ella me mira, con aquella mirada de complicidad que sólo pueden tener dos mujeres enamoradas del mismo hombre, con aquella mirada que nos intercambiamos el primer día que nos conocimos, y me dice (otra vez), bajito: “Mi hijo es muy bueno, pero muy fanfarrón”. Yo sonrío, y tú miras al cielo. “Como su padre”. Añade. Y cierras los ojos, arqueas las cejas y mueves la cabeza, en ese gesto tan tuyo que quiere decir “No hay remedio”.

Y ya en la cama, Maria duerme a mi lado. Tú te quitas la camiseta, arrancándola por el cogote. Queda un sitio minúsculo entre la pared y mi vientre. Te pregunto si prefieres dormir en otra cama. “No”, me dices como otras veces, “prefiero dormir con vosotras”. Y te acurrucas junto a mí y nos dormimos abrazados.

Cuando te sueño te echo de menos.

 

De escribir (o no)

Sigo con el curso de FengShui, aunque ando algo bloqueada.

Hemos empezado la parte de Bazi (ya llevamos algunas sesiones). Es la parte que quizás menos me gusta, y menos “me creo” y , sin embargo retumba mucho en mi interior. Si no me lo creyese del todo, no me molestaría. Y sí, salgo molesta de las clases, de los comentarios de Natividad (mi maestra de Feng Shui) y de las interpretaciones de mi carta de pilares.

La carta de pilares viene a ser una especie de carta astrológica, pero va un poquito más allá, diseñando el mapa de ruta del alma. Sin entrar en adivinaciones. Yo, que siempre he puesto mucho énfasis en distinguir la astrología de la astronomía, me veo envuelta en una túnica que no tengo muy claro quiera vestir. La interpretación de las cartas es bonita, y forma parte del autoconocimiento. Si te dejas fluir, puedes darte cuenta que en algunos momentos alguien te intentó hacer ver que tu vida (profesional) debería haber ido por otro camino y tú no hiciste caso. Por eso, quizás, llegan de vez en cuando las crisis. Porque al final uno toma el camino “fácil”: haz una carrera con futuro, escoge un trabajo seguro, consigue un horario tranquilo, algo que puedas conciliar…. Y lo he hecho con todo el amor que he sabido ponerle, y he sido muy feliz en mis clases.

Ella no sabe lo que me ha afectado algo que me ha dicho: “Esta carta es la carta de un escritor”. Y entonces, vienen a mi memoria diferentes momentos de mi vida, como si alguien me hubiera ido avisando. Como aquella vez que una de mis profesoras de literatura, en el instituto, se enteró que iba a estudiar matemáticas y  me dijo, advirtiéndome: “Fátima, tú tienes que hacer una carrera de letras. Y dedicarte a escribir”. Dejé pasar ese ángel. Aunque llegaron otros, vestidos de diferente manera.

Siento que he ido esquivando la vida. La verdadera vida. Y lo que es, es.