El amante guisante

Ayer estuve en el instituto donde trabajo. Que te acojan como lo hacen conmigo hace que tenga muchísimas ganas de volver. A pesar de los agobios.  Creo que pocos profes pueden presumir de que Ángeles la reciba con los ojos llorosos y le pregunte cómo está y le dé un beso grande, como el que le da a una amiga y no a una profesora. O de que Paqui me llame  y dé parte de mí… O de que a tu compi de curro se le iluminen los ojos cuando te ve y te dé un achuchón. Y Gaby me dice que él no hace nada sin mí :D (un día explico el contexto). Y Edu que me echa mucho de menos, que hasta los virus se están volviendo locos y ha entrado un troyano en la intranet :S.  Y mis alumnos vienen en corrillo a preguntarme cómo estoy y cuándo vuelvo, que porqué no vuelvo ya.  Y volvería, pero es que últimamente estoy en esa situación en que «monto un circo y me crecen los enanos, el león se amansa y las trapecistas se rompen las piernas». Fijo. Hoy, que iba decidida a pedirle al médico que me diese el alta, va Maria y se despierta con una tos de fumadora. Bronquitis. Así que ejerciendo de la más madre y aprovechando (que puedo hacerlo) el tema de la baja, lo alargo una semana más. Y no, no me siento culpable (más cuando Educación está tardando más de cuatro días de media en cubrir las bajas, con la excusa de la crisis… coño, que le recorten los gastos al Montilla!! ).

Algo para ZOE AQUI. (aún no sé insertar videos en WordPress… y eso que ando descargándome el Joomla, el Xampp y su putamadre para aprender algo con los CMS.)

Cosas pequeñas

Ver a Maria crecer es una de las cosas más increíbles que me andan pasando. Hoy la veo caminar, cogida al carrito donde pasea con la mainadera y diciéndome adiós con la mano que le queda libre y los ojos se me hacen agüilla.. :D. La cosita pequeña que salió de mí se está convirtiendo en una personita. Y con carácter. De vez en cuando le sale un «esto no me gutta», y una no se cree que con apenas dos años tenga ya criterio. O, si alguna vez se me han escapado las lágrimas delante suyo,  me ha soltado un «no llore mamá» que te devuelve la sonrisa.

Luego están «las otras pequeñas cosas». Un mail de un alumno preguntándome cómo estoy y cuándo vuelvo, un paseíto al CosmoCaixa y unas risas compartidas con Mónica,  sentirme casi adoptada entre los padres de Carlitos, que cuando nos venimos me dan una bolsa de tomates y aceitunas que se trajeron «del pueblo» como si fuese una hija más…

Al otro lado, también hay vida. Mucha.

Sigo navegando sobre el papel. Me fascinan algunos conceptos como el rumbo. Nunca me había parado a pensar que el rumbo no es más que un ángulo.  Quizás debería buscar el ángulo adecuado. Luego está la cosa de los diferentes rumbos: el verdadero, el magnético y el compás. Todo depende del norte que uno elija. Y yo que siempre he pensado que norte no hay más que uno.

 

 

Hoy soñé con mi abuela. La güe-güe. En realidad no pasaba nada, o no recuerdo que pasara nada. Pero la imagen era tan nítida que parecía que era yo la que no existiese. Ella allí, erguida, con su moño blanco, pidiendo en un mostrador. No era una tienda, sólo un lugar donde se pedían «cosas». Y ella pedía cosas para mí, y me acariciaba el pelo, igual que siempre había hecho. Y yo no pedía nada: ella lo hacía por mí.

No sé si ha sido la visión de mi abuela, el sentirla cerca, el pensar en ella… pero me ha vuelto a venir esa fuerza extraña que a veces no sé de dónde sale y me he puesto (otra vez) las pilas. Limpio la casa, que últimamente era un caos. Si la casa es el reflejo del interior de uno, la verdad es que mi interior está hecho un asco… Así que recojo los armarios, coloco ropa, plancho, barro, quito polvo…. y recojo cositas que andan aquí y allá (más o menos… dentro de mi caos es un caos organizado) Y eso teniendo en cuenta que las cosas de Maria andan de un sitio a otro… :). Un poquito de incienso (que dicen que purifica.. aunque si es así, tendría que fumarme un paquete…) y una musiquita suave que me devuelvan otra vez un hogar…. Aunque esté en medio de una mudanza que no acabo de formalizar (aún no tengo nada decidido, aunque hace semanas que empecé a guardar libros en casa… un por si acaso) y hace que el pasillo, que un día estaba lleno de libros, ande lleno de cajas de cartón con listas de lo que incluyen…. Tengo una casa con aspecto (levemente) de eventualidad.

También he ido a la librería náutica… y he conseguido el libro para el PER, las cartas náuticas para hacer los ejercicios (del Estrecho de Gibraltar) y un transportador cuadrado para aprender a trazar rumbos…. Eso es lo que me falta ahora: aprender a trazar mi propio rumbo.

 

Los noes y las partidas

Me quiero ir. En realidad me quiero ir de mi misma o de la realidad donde estoy ahora sentada. Y mi prima me escribe diciendo que ha soñado conmigo, que me iba con Maria a Australia. Estoy entre Australia o el Polo Norte… Creo que de momento tiene más puntos el Polo Norte, que además es más fresquito… :p

Y paso de un blog a otro: Los paisajes que no existen, los viajes que no hice…. tanta negación no puede ser buena.

Sí, estoy inundada. No sé si de mí, pero inundada. Más que inundada creo que estoy encharcada. Barro hasta la rodilla. Y va increscendo.

 

Querida hija

Como ando guardando libros en cajas aparecen algunos que son una auténtica sorpresa. El último se llama Querida hija y es de una tal Marianne Frediksson. Lo debo haber leído, pero no lo recuerdo. En la primera hoja pone mi nombre, un sello con mi nombre en árabe que mi madre me regaló hace muchísimo tiempo y con el que «marco» todos los libros (una es así de posesiva… aunque luego ando perdiendo los libros por ahí por dejarlos a quien no debo :p) y una fecha: «Sabadell, abril 2004». Así que debe hacer cinco años que lo leí.  Lo curioso e s que habla de una madre que decide tener a su hija sola… y eso fue unos años antes que Maria llegase. Parece que habla de bastantes más cosas…. pero es que realmente no lo recuerdo. En cualquier caso… en vez de meterlo en una caja… voy a releerlo.

Estos dias se me llenan de post-its. En vez de resolver cosas, me van apareciendo más. La última es que me he quedado sin teléfono. La culpa es mía, porque decidí cambiar de operador.. y ahora estoy en la fase extraña en que se produce la «portabilidad». Seguramente en unos días también me quedaré sin ADSL (o eso me ha dicho la operadora). Y eso sí que va a ser un desastre… :D. Al final voy a aprender a nadar aunque sea por aburrimiento…

Así que voy a aprovechar para bajarme los temarios para sacarme el PER.  Resulta que para poder navegar sin límite necesitas ser Capitán de Yate. Para ser Capitán de yate necesitas primero ser Patrón de Yate… y para ser Patrón de Yate necesitas ser Patrón de Embarcaciones de Recreo (PER).  Y aparte hay que hacer unas prácticas de vela. Vaya, yo lo que quiero es navegar sin límite…  pero iremos paso a paso.  La mejor información que he encontrado está AQUI. Y de momento sin mojarse nada (y además, ojeo los ejercicios de navegación y trigonometría y alucino)

 

 

Dice Mariajo….

Mamá ha acabado de pintar el perchero. Lo encontramos en la calle y lo recogimos. A ella, que siempre le ha gustado pintar (y no tanto restaurar), le acabo dando trabajitos así, para mantenerla ocupada. Así que la he tenido algunas mañanas en el patio, tratando la madera, rellenando agujeritos con masilla, lijando y finalmente lo ha pintado de blanco. Ha quedado como un churro, pero lo ha hecho ella… rellenando así esos espacios vacíos de tiempo con los que no sabe qué hacer. Nunca pensé que precisamente ella, que nunca ha tenido tiempo para nada, no sabría que hacer cuando tuviese tanto. Y la recuerdo cantando a grito limpio en el Centro de Día donde ella (precisamente ella) cuidaba abuelos. Y ahora veo como el gesto se le ha vuelto extraño. A veces la miro y no la reconozco. Siento una mezcla de rabia y me enfado con ella porque no saque toda la fuerza que algún día tuvo dentro. Y me olvido de que esa fuerza ya no está. Se quedó en los proyectos, en los viajes que hizo (y también en los que no hizo), en cuidarme y en evitarme dolores (más dolores)…

Apenas son las cinco de la mañana. Hay un cielo despejado y parece que el cosmos se haya peinado y haya dejado repartida la caspa en forma de estrellas…(sé que lo de la caspa le quita todo el encanto a la imagen).  Acabo de tender la lavadora que ayer dejé puesta a las tantas de la noche. Cualquiera que me vea en la terraza tendiendo de madrugada, en pijama, muerta de frío y con los ojos pegados debe flipar.

El insomnio me puede. O será que ayer me quedé frita apenas a las diez de la noche. Maria y yo nos fuimos con un libro cada una a la cama y hemos dormido los cuatro juntos. Me lo encuentro medio abierto uno a su lado y otro encima mío. En apenas un par de horas escucharé un «mami, teta» que querrá decir que ya amanece.

Dice Mariajo que me quite la tristeza de encima. Que cada vez que me encuentro a «ese hombre» se me instala una tristeza que ella no entiende que me compense lo poquito bueno que me dio alguna vez. Y que ya está bien de tanto decirme que me quiere mucho… que sería mejor que me quisiera menos pero que me quisiera mejor. Creo que eso me hizo reaccionar. Una cosa es que se me instale la tristeza porque soy triste, porque tiro a la nostalgia y porque tengo una medio gallega dentro (que no quiere decir que sea medio tonta… aunque a veces también lo pienso) y otra que venga un pavo de fuera a ponerme triste. Lo que quiero es que me hagan reír. Y me hagan la vida más fácil. Sí. Eso es lo que quiero.

Alimentos de temporada

La doble clase de spinning de ayer me dejó muerta. Para pedirme comodín. Aunque no soporto la gente que llega tarde (a trabajar) y en vez de disculparse te suelta un «venga, no os quejéis que luego no aguantáis toda la clase»… encima cuando no es verdad. El sentido de la responsabilidad hace que si llego tarde (que lo he hecho y lo hago a veces) a dar una clase, lo primero es pedir disculpas. A veces explico el motivo y a veces no. Pero lo que no hago es encima vacilar. Estuve por hacer una queja. Pero no la hice. Luego mis diez piscinas (ya voy por diez… :-)). Y por la tarde estuve con Maria viendo un partido de waterpolo en el CNS. En realidad ni me gusta el waterpolo, ni sé cómo se juega, ni sé las reglas, ni ná de ná… pero Maria se divirtió un rato mirando cómo se pasaban la pelota unos a otros y aplaudía (como todos) cuando había algún gol.

Con Joselito el martes descubrí un sitio muy chulo para comer en Ciutat Vella. Uno pensaría desde fuera que se trata de cualquier cosa menos un restaurante. Me recordó (levemente) a alguno de los que en su día había visitado en Lavapiés. La comida muy rica y la camarera muy divertida. Acabamos hablando de lo difícil que es hacer un menú coherente intentando utilizar sólo alimentos de temporada. Todo porque Joselito se negaba a pedir atún rojo, que está en peligro de extinción. Yo le dije que la culpa la tenían los japoneses, que lo que teníamos que hacer era comernos a los japoneses, que había muchos y además se comen todo el atún rojo del planeta… pero en la carta no había ningún plato con carne de japonés. Así que ella se puso a charlar y nos dijo que andaba mosqueada porque  no le parecía bien que hoy se hubiese decidido hacer un plato con berenjenas, que no era de temporada, que mucho mejor comer atún rojo. Entonces me di cuenta de lo poco que sé de alimentación y de alimentos de temporada… y me he puesto a rebuscar por internet. Ahora tengo una duda, porque encuentro una página donde me dice que la berenjena se puede encontrar de octubre a abril, y otra donde me dice que en noviembre ya no  . Y como la verdad en internet a veces se presenta de muchas maneras… tantas que una ya no sabe qué creer… estoy por irme mañana tempranito al mercado y preguntarle al pagés…. Si es que como la gente de campo no voy a encontrar nada en la gran red.

¡Hola, mundo!

Abrir un nuevo blog es abrir una página en blanco o un lienzo. Con éste van ¿siete?. La emoción es la misma que una vuelta al cole… cuando aún afilábamos los lápices y forrábamos los libros con plástico adhesivo. De la misma manera he escogido una nueva plantilla en esta plataforma que para mí también es nueva. Y con cariño selecciono los enlaces que me mantendrán conectada con vosotros. Me estoy haciendo con el tablero de a bordo, como el que aprende a navegar y todavía no sabe de vientos :)… Me permito dejar la imagen que me propone WordPress en el título, aunque la cambie con el tiempo y ponga mis propios libros… es que ahora la mayoría ya andan (otra vez) en cajas… en previsión de una nueva mudanza. También dejo como título del primer post ese «hola, mundo» famoso, que todos los que alguna vez hemos «programado» algo hemos usado. Me parece un buen título…

Bienvenidos a este nuevo espacio. Dejaré la puerta entreabierta para que entre la luz y el aire