El secreto de sus ojos

He empezado a verla. Me la recomendaron hace tiempo, pero hace demasiado tiempo que no voy al cine. Quizás cuestión de prioridades. Me quedo con los ojos de Ricardo (Darin), que ha envejecido, pero me siguen recordando a los ojos de Albert. El recuerdo se diluye tanto que uno ya no sabe si tiene un recuerdo, o el recuerdo de un recuerdo. Dejé de ver las películas de Darín, aunque me fascina, siempre me fascinó desde que tuve la suerte de verlo en directo en la obra de teatro Arte. Pero ver esos ojos….despertaba en mí demasiadas cosas.

Hay más cosas en mi cabeza. Estos días hay muchas cosas. Un posible viaje a Sicilia. Un nuevo trabajo que ando perfilando. Un nuevo destino para dentro de unos años. Y una madre que se está marchando y no sé cómo detenerla. Me niego a dejarla ir. Y me rebelo contra sus ansiedades, sus repetidos sollozos o el hecho que siempre hace lo que una le pide que no haga….Me enfado. Y grito. E intento volver a traer a la mujer que siempre me cuidó y me protegió, la que siempre intentó que no sufriera. Ella, que es la que ahora me produce el dolor más grande. Evito enfrentarme con la enferma. No quiero que se convierta en el recuerdo de un recuerdo, como tantas otras cosas. Supongo que nunca estamos suficientemente preparados para sentirnos huérfanos.

Todavía

me acuerdo de él. Y me pregunto en qué rincón de la cabeza se tienen que poner las cosas para que se olviden. De la misma manera que siempre hay un rincón en la casa que es por donde se pierde todo.

Vive a mil km, y en cambio a veces lo siento muy cercano. Mi padre mejoró con el tiempo. También influye tener una nieta. Debe ser ese instinto tonto de la descendencia. Me llama preocupado. Que si necesito algo. Yo, que siempre he sido muy orgullosa con él, le digo que no, que estoy bien. Sin estarlo. Lo necesitaría todo. Necesito otra vida, para vivirla de otra manera. Y una casa más grande. Y más tiempo para mí. Y que alguien invente una pastillita que cure las demencias. Pero le digo que no, que no necesito nada. Me tantea. Pregunta varias cosas y ahora soy yo la que duda que él esté bien. Nunca es fácil con los padres…. Espero ponérselo más fácil a la ranita que duerme conmigo.

Ella llora. Cuando es consciente de la situación, llora. Me repite que no quiere ser una carga. Que se siente una inútil. Que yo ya tengo bastante. Sólo se me ocurre darle un beso y decirle que no se preocupe, que lo que tiene que hacer es intentar salir, hacer cosas que le gusten y buscaremos la manera de ir trampeando el resto. Pero a ratos siento que no puedo más.

Para colmo hoy me han roto la ventanilla del coche y me han robado el tom-tom y la mochila del gimnasio. Lo suficiente para un dolor de cabeza. Otro. Dos horas para poner una denuncia. Dos más para que te pongan una ventanilla de plástico provisional hasta que llega el recambio de Madriz (¿?). Y dos más de llamadas aquí y allá, al seguro, al taller, a la putamierdamecagontogilipollas…..

Habla despacio, con una voz de esas susurrantes. Y se acompaña con gestos suaves, moviendo las manos (grandes) pero sin aspavientos (como hacía Estrellita). Tiene una sonrisa limpia, de esas de «buena persona» (que además me consta que lo es). Y una mirada (a ratos) triste, de niño que se ha perdido (que también me consta que así ha sido). Y nos vamos llenando de complicidades: un recuerdo compartido, una nota en la bandeja común, una canción que nos enviamos…..Es emocionante buscarse con la mirada, o con la sonrisa, o buscar el gesto del otro cuando alguien dice una burrada en medio de una reunión. Aunque nunca llegue a nada más.

… real como la vida propia…

“Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia. Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo. Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie. También es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso”.“Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras, con el otro, empuja el carro de la compra. Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de cero a cien para evitar que me “descuerne” por las escaleras. Es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia. Mamá es esa señora con el pelo de dos colores que dice que, en cuanto tenga un huequito, solo otro, va a la pelu. Mamá es ese cuentacuentas que lee e inventa las historias más divertidas solo para mí. Es esa chef que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó hacer la compra, aunque después ella se quede sin comer. Mamá es esa señora con bigote y trencitas en los pelos de las piernas que jura que en cuanto tenga un huequito, sólo otro, se depila”.“Mamá es ese médico que sabe, con sólo mirarme, si tengo fiebre, cuanta, y lo que tiene que hacer para que baje. Es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo. Mamá es esa cantante que todas las noches entona la melodía mas dulce mientras me acuna un ratito. Es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara. Es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las cuatro de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiar las sabanas, darme jarabe para la tos y un poco de agua, y todo, a oscuras y sin despertarse”.“La ves? Mi mamá es aquella, la mas guapa, la que sonríe”.

PD. me llegó por correo… de una madre a otra madre.

Como es mi hija…

… decir que es lo más bonito que he visto está de más. Pero es que enamorarse, lo que se dice enamorarse, creo que tiene que ver con los hijos. Al fin y al cabo son un poco más de uno mismo.

Maria duerme como una rana. Tiene la costumbre de levantar las piernas y sacarlas por encima del edredón, así que consigue que yo tenga el brazo fuera de él toda la noche y ella los pies. Si respira bien (como hoy), suele dormir boca arriba, con los brazos hacia arriba, las manos pegadas a las orejas. Bien mirada, es una rana :D. Como tiene las pestañas largas, y la boca y la nariz pequeña, parece que alguien se haya entretenido en dibujar sobre mi cama una muñeca. Una muñeca con el cuerpo en forma de rana. Pero lo mejor son los gestos, las miradas y las palabras… que va enhebrando a su vocabulario con una facilidad pasmosa. Mientras ella construye juegos, yo intento construirle sueños. Quiero estar ahí, cuando quiera construir los suyos propios. Y se me hace muy difícil pensar que un día no estaré para protegerla. Igual que se me hace difícil comprobar que mi madre ya no está para protegerme.