El viaje sin retorno….

Es un hombre grande, de manos grandes, de gestos grandes…. y afable. En ese sentido extraño de “calidez”. La segunda o quizá tercera entrevista que tuvimos ya utilizó esa expresión: “Fátima: tu madre ha iniciado un viaje sin retorno”. Ante la desesperación de ver cómo se desintegra su mente, volvimos a entrevistarnos con él. Es un psiquiatra reconocido, en el sentido en que se reconocen los profesionales. Pero a mí también me parece un hombre grande, porque utiliza esa humanidad de la que todos estamos hechos y sin embargo algunos olvidamos a veces. A ver cómo te lo explico, me decía, tu madre ha iniciado un viaje sin retorno. Debe estar acostumbrado a ver gente que inicia ese tipo de viajes. Yo asumo que desde que nacemos todos hemos empezado un camino sin retorno. Igual sólo se trata de hacerlo más agradable.

En el despacho hay tres diplomas. Uno lleva el nombre de mi madre. Me siento orgullosa de que ella, hace apenas veinte años, volviese a estudiar. Y lo hizo para trabajar en algo que le gustaba: cuidando abuelos. Crearon una cooperativa con tres compañeras más y ese fue su particular “viaje sin retorno”. Ahora me pregunto si todo está determinado, si la decisión que tomó en aquel momento está sirviendo para que ahora recoja la siembra. Llegamos a la residencia por la mañana. Anabel la abraza con todo el cariño que puede y con lágrimas en los ojos me pregunta qué le pasa. Apenas era una niña cuando empezó a trabajar para mi madre. Pero en realidad nunca sintió que trabajó para ella sino con ella. Esa siempre fue la diferencia entre mi madre y las otras “socias”. Le pido que la cuiden, por favor. Y ella casi se enfada… qué cosas pides Fátima, si ésta es su casa. Ella formó parte de ella y allí está enterrada mi última perra. Y allí están los recuerdos de mi abuela, las últimas fotos que tengo con ella. No es un mal sitio para vivir, sólo que no es el mejor sitio. Y sin embargo, en mi interior también hay una parte de alivio, de saber que estará bien, que no andará sola por las calles de una ciudad que todavía no la había adoptado, ni mendigando un cigarro cuando no tenga, ni asustándose en mi propia casa cuando se quedaba sola…. Como es consciente, la decisión ha sido suya. Y como es consciente, todos la apoyamos. Con el dolor y el miedo y la tristeza que, quizás porque no sabemos hacerlo de otra forma, nos acompaña.

Ella ríe cuando la llamo por la tarde. Le han habilitado la sala de visitas con un sofá cama, una tele y un cenicero, así si se desvela por la noche puede venirse aquí, me dice Piedad, o mira, que duerma aquí, no importa. Y le dejamos una taquilla como a las trabajadoras para que guarde sus cosas y que se duche aquí en vez de en la habitación con las otras abuelas. Sé que hará lo que quiera, que fumará con la cocinera, que le ayudará a doblar la ropa a Rocío, que cogerá a escondidas manzanas de la despensa, que entrará y saldrá cuando le salga. Y esa quizás es la última esperanza que me queda de recuperarla. Por un momento la vi cantando, como hace más de diez años, cuando mi tío y mi abuela aún vivían y ella era feliz. Y entraba cantándole a los abuelos y yo siempre le reñía bajito y le decía que no gritase. Ella se reía también de mí y me decía “a mí qué me importa… si a ellos les gusta”. La echo tanto de menos. La voy a echar de menos tanto…. Sólo espero que la locura la deje disfrutar de su nieta el tiempo suficiente como para que María puede recordar a una mujer parecida a la que yo conocí.

9 comentarios en “El viaje sin retorno….

  1. Eres inmensa, Fátima bonita. Por dentro, por como sientes y por la manera en que cuentas y compartes cada paso.

    Leído tu mensaje por el otro canal. Te llamo esta semana y concretamos. A ver si por fin tenemos un abrazo sin prisas. O una docena. Acabo las clases el viernes 6 a mediodía. Después, lo que quieras…

    Beso gordo, de esos que nos mandamos. :)

  2. Me parece muy acertada la decisión de tu madre. Allí no tiene que adaptarse porque también es su casa y se encontrará en la espacio que separa a las pacientes de las cuidadoras. Y la podréis visitar cuando queráis y cuando ella lo pida, y se podrá ir temporadas con vosotras, salir, entrar, fumar, viajar a Écija. Y tú estarás más tranquila, más segura.
    Mucho ánimo y descansa. Suelta lastre. Besitos de la prima postiza.

  3. Siempre me pasa lo mismo: me quedo sin palabras con lo que escribes, no se , es siempre tan intimo (por eso comento boberias como que debias publicar comercialmente ect), yo voy a ver a la mia en Diciembre , lleva algunos años viajando asi como sin mirar atras, espero que esten bien todas Uds, la niña se ve (claro) feliz, sino fuera porque los hombres no lloran te decia algo mas de mi visita a tu sitio.. un beso

  4. Joder Fátima, no sabía que estaba tan…
    Es curioso pero acabando de leer tu reflexión y a la vez que las lágrimas resbalaban por mis mejillas. terminaba en “TNT” . “Ágora” La historia de una grán mujer que cambió la visión de ver el Mundo.
    Seguro que su visión de lo que la rodea, es de pura felicidad. y lo que ella sembró, y con el cariño de quien la quiere tendrá una vida digna, y ojalá y María la pueda recordar como una buena mujer. Una buena abuela.
    Te tiene a tí y a María que sois dos seres especiales.
    Os quiero mucho.
    Jose Manuel. (Tu portero preferido)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s