Segundas partes

nunca fueron buenas. Creo que mi abuela me lo hubiera dicho unas cuantas veces. El llanto. El eterno llanto que acompaña a las estrellas. Porque la gente no cambia. Al menos substancialmente no cambia.  Ni siquiera tengo muchas ganas de escribir. Ni de hablar con nadie. No sé porqué me acabo martirizando tanto. Pero es que no había conocido nunca a nadie tan brillante (ni tan egoísta, seguramente). Ni con el que tuviera tantísima complicidad. Ni con el que hubiese vivido momentos tan importantes. Creo que lo llaman enganche. O tontismo. Y es que siento que soy tontisísima.

4 comentarios en “Segundas partes

  1. Como nos cuesta ver la realidad a veces.
    Sobre todo cuando estamos tontos.
    No es culpa tuya Fátima.
    No puedes evitarlo.
    Pero cuando veas que el dolor supera la felicidad harías bien en escapar.

    Besos.

  2. No eres tontísima, Fátima. Sólo estás viva… Y la vida a veces tiene estas vueltas de espejo.

    Ayer y hoy, de nuevo, dejándonos perdidas en casa. Sincronía, por favor…

    Beso de quererte… Mucho, eh! De prima…

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