La rebelión de Atlas

Carlos me habla de este libro como el más influyente después de la Biblia. Me explica que le cambió la vida, que es toda una filosofía. Como es un tío inteligente lo ando buscando (el libro). Además, me parece interesante la sinopsis. No lo encuentro en las librerías, así que busco referencias en internet. Cuanto más leo más extraña me parece. Carlos me insiste: “¿Qué es lo que más te gustaría hacer en la vida?. Hazlo. Y recuerda que lo más importante eres tú. Egoísmo llevado al máximo extremo. Pero si todo el mundo hiciese lo mismo, y si todo el mundo se preocupase por estar bien por sí mismo, el mundo hiría mejor”. El liberalismo más exacerbado. Le llama objetivismo.

Kandinsky

La hermana de Trini tiene una pared blanca (tiene varias) justo delante del sofá. Es el sitio ideal, le he dicho, para un mural. Y hemos decidido pintar el caballo de Kandinsky. Será una versión libre, porque no me veo yo cuadriculando la pared…. pero cosas más difíciles he hecho (hasta tirarme en parapente). Tengo ganas de volver a hacer algo que tenga que ver con crear. No es que dar clases no sea creativo :), que lo es, pero no mancha las manos. Igual por eso me decepcionó la fotografía: demasiado digital. Y disfruté con las poquitas clases de Fernando Marcos, en que nos enseñó la diferencia de papeles, la textura y el grano que da un papel baritado, las exposiciones múltiples, el olor de los líquidos de revelados, revelar la película con los ojos vendados…. Aquellas, junto alguna clase puntual como las sesiones con Cristina García Rodero o Navia, creo que fueron mis clases favoritas.
Quiero volver a pintar. O a moldear plata. O a revelar. O aprender cualquier cosa que manche las manos….

Agricultura ecológica

Alex vive en Argentona, en una masía, con su compañera y su hijo Gabriel. También están sus padres, pageses de toda la vida, desde que llegaron a Catalunya, hace casi 60 años, él desde Jaén y ella de León. Cuando la vida en el campo se hace inviable, surge la creatividad. Como si de la necesidad surgiesen las mejores alternativas.  Así aparecen Redes Sociales relacionadas con la agricultura ecológica. Participo en algo cercano al Ateneu Roig, que también es otra guerra.

Algunas fotos AQUI

(Alberto dice que me salió la cara de gallega)

El run-run interior

A ratos es un dolor aquí, cerca del corazón. Como si se hubiera roto . A ratos me duele un poco más abajo, en un espacio muerto que debe quedar entre el estómago y los ovarios…. Y todo va acompañado de un run-run en la cabeza que no para. Creo que las neuronas se están dando de ostias ahí arriba. Cuando todo pase (los doleres y el runrun) espero que me quede alguna (de neurona) para pasar el resto de la vida.

Me avisé a mi misma. Pero no me hago mucho caso.

Dice Lola que tengo que quererme más a mí misma. Que tengo trabajo que hacer. Que me merezco más. Que donde voy con un “Benito” por mucho traje de Armani que se ponga (creo que lo de Benito es un personaje de la tele… aunque yo el único Benito que conozco me parece alguien maravilloso).

Dice Tere que ya está bien. Que tengo que creer en que me quieran de verdad e ir escribiendo amor por los pasillos si hace falta, pero que eso no era amor. Que es una pérdida de energía. Que es un zafio. Que no. Que no.

Dice Jose que siempre voy de punta a punta. Que puede ser muy divertido pero que nunca me va a cuidar. Que es un siete. Que va de una cosa a otra, cual mariposa. Que él nunca podría estar con un siete.

Dice Trini que como le vuelva a hablar de Estrellita me pega un codazo en el estómago que se me quitan todos los run-run de la cabeza de golpe. Que borre todo lo que tenga que ver con él.

De momento, nos hemos borrado el uno al otro.

Una historia…

Se conocieron hace más de 18 años, en un viaje a Marruecos, el único que hicieron organizado. Ella dejó una beca de investigación en la universidad donde estudió y recorrió casi mil km para encontrarse. Y no se separaron hasta ayer. Viajaron a mil lugares, y decidieron no tener hijos para poder disfrutar de todo en la vida. Los dos. Se llama mala suerte, porque una transfusión de sangre infectada produjo una enfermedad hepática en él. Se llama buena suerte, que su compañera fuese compatible y pudiera darle medio hígado. Sería hermoso compartir una vida y medio hígado. Pero la mala suerte hizo que, cuando todo parecía ir bien, un hongo infecta un cuerpo sin defensas y se lo lleva todo por delante. Toda una historia de amor.

Nunca había ido al Tanatorio de Sancho de Ávila (quizás el más conocido en Barcelona). Siempre te deja mal cuerpo ir a un tanatorio. De las pocas certezas que hay en la vida, resulta que la muerte aún no la hemos asumido. Se me agolpan ideas en la cabeza y no doy pie con bola, por no decir que no escribo nada coherente. Tampoco ando muy fina con lo mío… pero sí, se va pasando.

Iba a escribirle…. pero mejor que no.  Así que me lo escribo. O me lo tatúo… O qué sé yo. Sí, se me olvidará. Aunque sea por cansancio, como dice Alberto.

Supongo que no debo darle más vueltas.
Tienes la capacidad/morro de aparecer por la vida de alguien y desaparecer, así, sin darle mucha importancia. Como si el corazón fuese un músculo tan elástico para todo el mundo como lo es para ti.
Sé que eres así. Debería aprender a disfrutarte (cuando te dignas a aparecer) y a quitarle importancia a tus devaneos por otros lugares/tías o lo que sea. Pero yo no soy así y no puedo. Me da mucho porculo, para qué negarlo. Porque para mí quedan tus huequitos, una comidita rica o un cafecito…  y tus viajes, tus fines de semana, tus jueves noche, tus vacaciones siempre son para otras personas. Y encima si me quejo es que soy muy borde o que me entruño por cualquier cosa.
También sé que debería pasar página, y ni siquiera decirte esto, que en el fondo sé que lo sabes o te importa una mierda. Que todo lo resuelves con un “yo soy así y elegí esto..”. Pues si elegiste eso, hazme el favor de no hacerme arrumacos la próxima vez que me veas, si se da el caso, más que nada para entender que somos coleguitas y yastá. Mis coleguitas y yo  ni nos comemos la boca, ni nos metemos mano, ni echamos un polvo.
Dime que no tengo razón y me cierro la boca para siempre con loctite y un tapón.
Un besito grande, DARLING (otra más, claro…)