Descubro….

… no sin cierta tristeza, el blog de Marques. Tristeza porque siento que perdimos el contacto hace tiempo. Me sorprende su trabajo sobre Malasaña especialmente, quizás porque no lo conocía. No es el único. Hay más gente que siento que se quedó por el camino. Supongo que así debe ser. Es la única manera de seguir adelante, aunque me sienta sola. De la misma manera debería dejar ir a otros y sin embargo me aferro en lo más absurdo.

Maria duerme. Esta casa es más tranquila cuando ella duerme. :). Un poquito de incienso y el tiempo justo de tomarme un café tranquila, leer el diario y ahora ponerme a escribir.  El viernes vi a Estrellita, así de refilón, después de casi tres meses. Todo muy polite. Cada vez parece que estemos más distantes. Esta vez bastó con un abrazo y dos besos en la mejilla. Durante la conversación descubro que considera que soy su ex. No sé de qué soy su ex. Debo ser la ex más virtual que tiene, porque nunca compartimos proyectos, ni sueños, ni tuvimos amigos comunes… Aunque en parte sentí que él había sentido. Qué absurdo. Verlo me sirvió para tener un ataque de ansiedad en toda regla. De esos de tener que parar el coche para poder respirar. No, no compensa. Pero si digo nunca más, de aquí a tres meses vuelvo con el mismo cuento. Creo que es la relación más insana que nunca he tenido.

Y esta mañana un abuelete intenta ligar conmigo. Me cuenta que quiere separarse de su señora, que es que ella está apática. Todo eso corriendo en la elíptica. Me dice que estoy gordita pero bien proporcionada, que hay otras mujeres por ahí como mal hechas… No sabía si bajarme del crosstraining o seguir sonriendo. A veces una se mete en conversaciones absurdas y no sabe ni cómo salir… Me ha contado mil historias, pero la verdad es que no me he enterado ni de la mitad. La verdad es que en el fondo si lo pienso es una anécdota divertida, el hombre esforzándose por explicarme lo independiente que era, que tenía un piso cada uno, que si… en fin… esas cosas….. He acabado en la piscina, porque después de media hora no sé si era por la cinta o por el tipo pero necesitaba desconectar. Últimamente el lugar donde estoy mejor del mundo es justo el sitio donde no se siente nada. A veces siento que si hiciesse un poquito de esfuerzo podría incluso respirar debajo del agua. Creo que me están saliendo agallas, aquí entre los pelillos de la nariz….

Para rematar los problemas domésticos (que se van sumando) le he dado hoy otro golpe al coche contra un árbol. He jodido el portón de atrás y ahora no puedo abrirlo. Lola tiene razón: tengo las emociones desbocadas (dice que eso tiene que ver con el agua, que tengo que arreglar las humedades de casa y el escape de la calefacción)…. y que tengo que centrarme más en mí. En eso ando, pero ya ves qué nivel Maribel….

Ando pensando en ir con Maria al cine esta tarde. Pero es que entre el Oso Yogui y el Cisne Negro… mucho me temo que tendré que ir al primero :)

Nadar

Hay pocas cosas que me transporten tan lejos. Últimamente sumergirme en una piscina casi hora diaria es lo que me mantiene a flote del resto de cosas. La rutina y el día a día me supera y  en casa la obsolescencia programada de varios objetos me está poniendo nerviosa. Primero fue la caldera (que he cambiado ya) , ahora las tuberías de la calefacción, la nevera empieza a hacer el tonto y las tuberías del vecino me están produciendo humedades encima del piano… Las reformas de esta casa apenas tienen seis años, pero parece que empiece a pasar factura el tiempo.

Aprovecho los insomnios para ver videos de autoayuda (o lo parecen). Ahora le llaman coaching, que es más “modelno”. Se llama Emilio Duró, y tiene un discurso recurrente (pero bueno) sobre el Optimismo. Entre mis compañeros hay quien dice que es una mezcla explosiva de Arevalo+Ruiz Mateo+Pujol. En cualquier caso eso es lo que vengo haciendo a las cuatro de la mañana. Eso, y leer el blog de uno de mis primos: Los últimos serán los primeros, que ahora le ha dado por correr al tío :)

Lo otro de esta noche ha sido “investigar” sobre el PlanB, porque la ciudad se llena de carteles con el careto de Carlos Jean. No es que sea un anuncio de Ballantines (solamente),  es que tenía que ver con Carlos Jean… y resulta que todavía no entiendo mucho de qué va (un anuncio más….) , pero la música (como siempre) es una caña…

Del tema recurrente no hablo, pero mañana quedo a comer en Badalona con un compi.  Me dice que quiere llevarme a un sitio junto al mar muy chulo y que quiere aprovechar para comprarse ropa en una tienda que vio en la calle del Mar….No sé porqué a Juanito le ha dado por Badalona, que ni siquiera conocía, que él es de Sant Andreu. Pero es que Estrellita vive en una perpendicular, dos calles por encima del paseo marítimo. Han pasado un par de tíos después que él y todavía ando dándole vueltas (me consta que por él han pasado más de diez tías….). Un runrun interior que se me acumula (sí, la teoría me la sé)

No sé si seguir nadando o ahogarme directamente….

PD. hoy he escrito un poquito más  Torete: no con mucha gracia pero un poquito más… ¿eing?

Hace mucho que no escribo…

… pero parece que el buen tiempo me hacen volver a tener ganas….

“Endemientras”… algo que he encontrado por ahí.

NO HAY QUE AMAR COMO LOS NIÑOS
“¿Y si dejas de susurrar? ¿De exigir de escudriñar, de manosearlo todo? ¡Qué cansado! Y qué aburrido. ¿Y si aparcas las intenciones, las malditas metáforas, las conclusiones, la arrogancia y la ironía? ¿Y si creces de una vez? Sentado en la cocina, no precisamente el cuarto más caliente de la casa, me dispongo a querer de veras, aunque para ello tenga que poner el corazón de una vez por todas en su sitio. Te veo claramente, apenas desfigurada, que decía Éludard. No más trucos, el tiempo de jugar a bandoleros ha pasado. Me veo obligado a hablar por más que no diga nada importante, ni interesante siquiera, Qué remedio. No estaré solo si puedo evitarlo, y puedo evitarlo si quiero evitarlo. No voy a callarme precisamente ahora. Sólo los niños se aprovechan del silencio para darse lustre, para hacerse notar, para esgrimir sus precarias razones. Los hombres hablan aun a su pesar y se condenan a vivir con lo dicho, con lo hecho, no hay otra manera de vivir.

Sentado en la cocina, me dispongo a renunciar a la grotesca impostura de querer en sueños, a la francesa. Una disposición muy noble, sí señor, una que ya demoraba su presencia. La espalda recta, el ánimo bien despierto, resuelto. Se enciende y se apaga la caldera, obligada por su eficiente termostato, calentando el salón, el estudio, el dormitorio, pero no hay radiadores en la cocina. El frío ayuda, espabila, obliga al corazón a dejarse de tonterías. El frío es la mar de saludable en asuntos de amor. Hay que tomarse estas cosas con ridícula seriedad o no mencionarlas en absoluto. Si hay que hacer más café, se hace, cualquier cosa con tal de evitar que nos venza el cansancio. No desfallecer es lo esencial, llegados a este punto. Bien mirado, no es de extrañar el desastre que me precede, nunca antes demostré tal entereza; me conformaba, supongo, con el rumor infantil de las ensoñaciones, con la temperatura amable y engañosa de las habitaciones más calientes de la casa. No era capaz entonces de soportar el frío, me quejaba, como los niños que protestan por cualquier cosa y lo desean todo sin desear nada y se aburren a cada rato de sus regalos nuevos. Pero ese tiempo ya ha pasado, este tiempo es otro. Ni sanvalentines, ni puñetas. Ni cartas de amor, ni zarandajas. Ni licores, ni flores. Un café más y a lo que íbamos.

Sentado en la cocina ya no imagino nada y me remito a los hechos. Hay datos exactos, pruebas, decisiones tomadas. No me tiemblan las manos a la hora de dar puñetazos en la mesa, el ruido de los nudillos contra la madera se extiende por el pasillo, es muy posible que lo escuches. No lo hago por distraerte, sino para darme la razón, para decirme que sí, que es cierto. No estoy ya para andar como los gatos, en silencio y como quien no quiere la cosa. Puedo hablar en voz alta y lo hago. Si de amar se trata, amemos, pero no como los niños, o los poetas. Sin gemidos ni reproches, sin desmayos, sin señuelos. Que no se diga que el tiempo nos pasa por encima para nada. La paciencia humana tiene sus límites y la mía está agotada. No mentiré de nuevo, las herramientas a cierta edad deben sustituir a los juguetes, también ha cambiado el tamaño de nuestros dedos. Dejemos que la edad haga su trabajo.

Ya no es posible pretender amar solo en febrero, ni al tuntún de la luna y las mareas. Si se apagan las velas, que se apaguen; si se mueren las rosas, que se mueran; si se pierde un guante, bien perdido está. Nada se parece a ti, y por tanto me parece conveniente no compararte con nada. Más que harto estaba ya de la traición gélida de los espejos. De la trampa y el cartón de los misterios y la coquetería boba de las leyendas, los laberintos, los crucigramas.

Sentado en la cocina y apoyada la espalda contra el frío real, me dispongo por fin a quererte, pero no como los niños, no con ese amor caprichosamente desesperado, no entre los tesoros que en realidad no tengo, sino en serio.

Con las palmas de las manos hacia arriba y los ojos bien abiertos.”

RAY LORIGA