Mi hermosa lavandería

Lo último ha sido la lavadora (¿otra vez la obsolescencia programada o mal de ojo??. Lo mejor de todo es que el técnico que vino a arreglarla (porque sí, he decidido arreglarla y no tirarla, cuando todo el mundo me dice que seguro que por lo que me cuesta arreglarla encuentro otra lavadora nueva… pero es que la nueva no va a ser como mi lavadora vieja…), el caso es que al tipo que viene a arreglarla se le estropea la furgoneta en la puerta de mi casa (empiezo a creer eso del mal de ojo) y llevo una semana con la dichosa lavadora. Finalmente cojo dos bolsas del mercadona (esas de rafia que te venden ahora en vez de las de plástico de toda la vida que te regalaban) llenas de ropa y me voy a una lavandería pública cerca de casa de Carlos. Así aprovechamos para charlar (recuerdo la escena de “Cosas que nunca te dije”…) y luego vamos a cenar a una sidrería donde Maria ha sido (como siempre) una de las atracciones. Eso sí,  es un amor:yo no he visto una niña de tres años en un restaurante a las 23h que se porte mejor.

Estoy mejor… y buscando refugio. :)… aunque una casita mirando al mar seguro que ayudaría ¿no?

7 comentarios en “Mi hermosa lavandería

  1. El “mal de ojo” no existe, es pura mentira y superstición, pero me alegro mucho que te encuentres mejor. A mi tambien me vendría bien una casita mirando al mar.
    Besos y abrazos por igual.

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