La crisis cercana

Mis padres aún conservan un garaje en Rubí. Es un local lleno de trastos de diferentes mudanzas. Aún hay allí cajas y cajas de una vida que ya apenas recuerdo.
Hoy acompañé a una amiga que necesita un colchón. Va a alquilar su piso por habitaciones porque tiene miedo de no poder hacer frente a la hipoteca. Ella se va a vivir con su hermana. Le cuadran los números, siempre que sus nuevos inquilinos le paguen puntualmente, no le destrocen nada ni dejen grifos abiertos ni calefacción puesta todo el invierno. Así estamos. Ella ya se ha hecho a la idea, pero un cierto desasosiego inunda la calma.
Volver a abrir ese garaje me abre una puerta al pasado. Y más si tengo que rebuscar en cajas (una colcha, o una manta para vestir ese colchón y ese sommier con patas). En una caja aún andan los juegos de mesa. Ambos éramos aficionados: al Go, al Abalone, a solitarios de madera, al Tangram, a rompecabezas matemáticos, al Pictionary con amigos…. Y entonces recordé que teníamos una estantería en una esquina con todos aquellos juegos que ahora se llenan de polvo en una caja.
No sé si es la luna, la manifestación de ayer, las cajas no abiertas, las ecuaciones no resueltas, la decepción del viernes, la movida con mi madre, la mudanza obligada de una amiga, que mañana es lunes… pero ando removida.

5 comentarios en “La crisis cercana

  1. Hola Fa
    “Removidos” andamos casí todos. Que pases un magnifico día y no tengas en cuenta que es lunes.
    Un abrazo inmenso.

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