Podría ser una Rosa… pero es una Violeta

Apenas tiene veinte años, pero guarda la tristeza del que ha vivido mucho…. y mal. Tiene nombre de flor y aunque guapa, si te fijas, notarás que ya tiene algunas arrugas, algunas cicatrices, algunos huesos marcados, algunos arañazos profundos… Quizás por eso él la mira con cariño. Él, que siempre acaba enamorándose de mujeres heridas. Y buscando los abrazos que no le pertenecen. Y pidiendo permiso hasta para robar un beso. Él, que arrastra fantasmas en el corazón.

Suena, lejana, la música de Peter Gabriel. In your eyes. Y se miran uno al otro. Desde la necesidad y la urgencia. Y hacen el amor sobre la mesa de la cocina. Él le susurra amor al oído y ella ríe. Ella le grita fóllame y él sonríe.

Él mira sus manos llenas de harina. Y el polvo blanco suspendido en el aire después de haber amasado el pan le hace cosquillas en la nariz.  Siente que sus pulmones se han resquebrajado y ha entrado otra pequeña espina. Siente que le falta la respiración. Siente morirse otra vez. En los maceteros del alféizar de la cocina, entre la menta y el romero ha aparecido una flor. Son violetas del año pasado. Otra primavera.

2 comentarios en “Podría ser una Rosa… pero es una Violeta

  1. “Cosas sencillas de un sábado”.
    Y no por sencillas, son menos bellas. Lo suficiente para cubrir por unos momentos los fantasmas de su corazón.

    Un beso.

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