De insomnios, diosas y Cachitos

El insomnio de esta noche me trajo algo bueno: chatear con un amigo que vive en Munich (y que también padece insomnio). Lo conocí hace mucho tiempo, aunque nos hemos visto muy poco. De vez en cuando me llama, me escribe o chatearlamos un rato. Y hacemos por vernos siempre que viene a Barcelona, aunque cada vez es menos. Supongo que es de esos amigos que si estuviera más cerca sería más que amigo. Él siempre me lo recuerda. Me recuerda que la primera vez que me vio le parecí una diosa, inalcanzable, atractiva y misteriosa. Está muy bien que te digan eso. Y me recuerda también que no soy convencional. Y le confieso que eso tiene sus desventajas. Quizás sería más feliz si estuviera más preocupada por los zapatos, la ropa que me pongo o la última serie de televisión. Pero acabo enredándome en cualquier palabra, en cualquier emoción, y siempre con la necesidad de “hacer cosas”… Al final me hizo saltar las lágrimas. Porque hace apenas un mes me he sentido como una mierda. Y está bien que te recuerden que no, que no lo eres, que nadie es una mierda.

Y alguien me descubre Cachitos. Me parece un sitio divino. Pijo de la muerte, pero divino. Hace tiempo que no visito sitios así (creo que desde que Estrellita está casi permanentemente en Madrid, y cuando viene a Barcelona sólo tiene tiempo para las rubias). He quedado con Tere que iremos un día a cenar juntas.

Sigo emocionada con mi blog de las palabras. Me gusta (mucho) como está quedando.

Un comentario en “De insomnios, diosas y Cachitos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s