Noche de Sant Joan

Hace frío. Demasiado frío para que empiece el verano. ¿Te he hablado de los solsticios? ¿Te he hablado de los cambios de estación?¿De la forma de la Tierra?¿De su distancia al Sol?¿Del Hemisferio Sur?

A ella le tiembla la voz cuando le cambias los planes. Pregunta continuamente, a veces lo mismo, a veces cosas nuevas. Tiene la mirada perdida, como una niña pequeña que no sabe si le van a decir la verdad. Cuando quiere algo lloriquea, en vez de pedirlo, o incluso exigirlo, como alguien de su edad. Me dice que no le grite, que sobretodo no le grite. Pero yo no le grito. Ya no. A veces me enfado, y le contesto mal. O le recuerdo que ya me ha preguntado algo cinco o seis veces. Pero no le grito.

Hoy no he visto hogueras. Ya no se hacen hogueras en los solares de los barrios. De niña, recuerdo recoger madera para hacer la hoguera más grande. Iba por barrios, pero cada barrio tenía sus calles. Nosotros la hacíamos en el solar entre la calle Diamante, y la Topacio… y la Zafiro. Vivía en un barrio donde las calles eras piedras preciosas….Quemábamos la hoguera a las 12 de la noche. Es el símbolo para quemar lo malo del año. Pero de niña, apenas tenía nada que quemar. Hoy lo quemaría todo.

Por inercia busco la dirección del correo electrónico de mi primo. Tengo un primo que vive en Nueva York. Podría irme a Nueva York. Dejarlo todo atrás. Olvidarme de todo. Arrastrar con Maria y ofrecerle una vida (otra vida) en un mundo nuevo. Igual de mierdoso que este… pero al menos aprenderíamos inglés. A veces se me va la olla. Lo sé.

El concierto bien. La compañía bien. Pero hacía frío. Así que he vuelto a casa. Ayer conseguí la película “Into the wild”. Creo que voy a verla. Ceno Sushi, y un poco de ensaladilla rusa que me sobró. Menuda mierda de comidas me hago últimamente (estas dos semanas he dejado la dieta… estoy cansada). Echo de menos a Maria. Duermo en el sofá y me despierto a deshoras. A veces…. sólo a veces… pienso que estaría bien una custodia compartida. Y enviarla a Madrid dos veces al mes con su padre. Y un mes de vacaciones. Y así, si tuviera tiempo para mí… no sabría qué hacer con él. Como este fin de semana.

Quiero escribir. Pero hoy no me salen más palabras. Suena Peter Broderick. Y su piano. El mío tiene la tapa bajada desde hace semanas. Desde que se perdió el poeta. Y desde entonces… busco otro poeta, pero sé que está en mí.

3 comentarios en “Noche de Sant Joan

  1. “Hoy no me salen más palabras”…
    Ya me gustaria a mi que no me salgan las palabras como te salen a ti, cuando dices que no te salen !!!
    Me encanta el estilo minimalista de tu blog, protagonismo puro a las palabras que son mucho mas que eso.
    Un abrazo

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