Lluvia

Dicen que la lluvia limpia. Llueve. Antes relampagueó y tronó. Truena el cielo. Me desnudo y me baño en el patio dos por dos de mi casa diminuta. Si un vecino me viese diría que estoy loca. Quizás lo estoy. Sonrío al cielo, porque nos regala agua y frío y viento. Siento que la tristeza discurre por mi piel y se pierde en el sumidero. ¡Qué bonita me parece la palabra sumidero!. Me visualizo bonita y feliz. Más joven. Más delgada. Más hermosa. Menos cansada. Más sonriente. Feliz. La lluvia me devuelve la imagen que tenía de la vida cuando era niña. El helecho está grande. El ficus se cayó. La zamiculda en cambio mira erguida al cielo, como yo. Deja de llover. Sólo entonces entro en casa y me voy directa a la ducha. El agua caliente se agradece casi tanto como el agua de lluvia.

He hecho makis y sashimi. He quedado para cenar en casa de un hombre que una vez amé. Sólo una vez..

Tienen sus ojos

De vecinos

Tienen sus ojos una mezcla de tristeza y buen rollo. De un azul de esos que se te olvida (como si se pudieran olvidar unos ojos claros, casi transparentes). Me habla desde el corazón, se le nota un poquito encogido. Su hija me hace un guiño. Tiene dos hijos que son dos soles, cada uno con problemas enormes. Con ese tipo de enfermedades que sólo las sabe el que las vive. Él, disléxico, marcado desde (más) niño como si fuese vago. Y es que la dislexia se disimula evitando lo que haces mal. Pero ahora va al terapeuta y al Kumon. Y entre unos y otros intentan resolver los problemas lingüísticos y matemáticos. Ella no ve en tres dimensiones. Y aprende a medir las distancias con un método que nadie entiende. De (más) niña no acertaba a coger el columpio para subirse… pero ahora calcula de forma equilibrada la distancia a la barandilla. Ambos se ríen, me dicen que mi casa es muy pequeña, pero es muy bonita. Descubro que ellos viven en una casa grande, con patio, con luz, con ventanas…. Mi casa es así de extraña. Mi vida es así de extraña. Él me cuenta sus problemas con su ex, con el banco que no le deja absorber una hipoteca a él solo, con sus idas y venidas de sus hijos, con su canguro, con su condición de “padre soltero no reconocido”. No hablamos de un nuevo hijo adoptado que se le viene encima, con una compañera a la que (re)conoció cuando ya estaba embarazada. Algunos hombres están tanto… y otros están tan poco…. Como somos vecinos, es fácil echarse una mano. Cada día me parece más sencillo. En este cole parecemos una tribu. Una pare los hijos, pero los cuidamos entre todos. Y eso está muy bien…

De sábanas

En verano, Maria duerme encima de la colcha. Como Estrellita. Recuerdo que no solía abrir las sábanas…. A mí me ponía de los nervios. Yo acababa durmiendo debajo (de la sábana) y él encima (de la colcha). Lo divertido era buscarse entre la ropa. Como no puede ser genético… deduzco que es una casualidad. Pero qué casualidad más mala.

De calores

Odio el verano. No es que no me guste. Es que lo odio. Odio el calor. Odio al hombre del tiempo cuando dice que van a bajar las temperaturas y va a haber tormentas… y luego caen cuatro gotas y sube la temperatura tres grados.

Recuperar

Una de las cosas bonitas de esta ciudad son algunas personas. Rosa, por ejemplo, y su marido Juan. Dos soles. Y Bea. Y Jordi (aunque lo trate menos). Y Frank. Y Núria. Y Raquel. Y Mari y Pere…. Y seguro que me olvido gente. Todos son madres y padres de compañeros de Maria. Es un lujo que merodeen por mi vida. Ayudando(nos)  siempre. Y acompañándonos unos a otros. No sé qué haría sin ellos…. Y aunque ni siquiera me leen (tengo muy pocos amigos “reales” que me lean), está bien recordarlos… aunque sea sólo nombrarlos.  Y entonces me viene a la cabeza aquello de los amigos… de quiénes son tus amigos…. quiénes te han acompañado durante la vida. Y algunos han ido cambiando… claro, porque también han ido cambiando las circunstancias… Y de repente, sólo de repente, reaparece alguno.

Yo tuve un buen amigo… el segundo año que di clases de informática. Había tenido una mala experiencia el año anterior… tanto como para pensar dejar la docencia (no fueron los alumnos, no….). Y entonces acabé en la Ferreria, con Lluís y Carles. Carles había estudiado conmigo, pero apenas nos conocíamos. Aquel año fue un descubrimiento. Cableamos juntos el instituto, montamos servidores, me ayudó y me enseñó muchas de las cosas que ahora sé. Descubrí en él un hombre resolutivo, de los pocos con los que me he cruzado. En ese momento yo vivía con Albert, pero creo que ya estábamos empezando a dejar de querernos. Tenía la sensación que Albert sólo complicaba las cosas… y Carles resolvía. Compartíamos risas, y a ratos, cuando estábamos dando clases en dos aulas contiguas, dejábamos la puerta abierta y acabábamos charlando apoyados en el quicio de la puerta. Cualquiera que hubiera pasado por allí, pensaría que éramos dos novios, y sin embargo, nunca lo sentí así. Me invitó a conocer a su novia, a ir a su casa cuando se mudaron a Castellar, salíamos a cenar los tres (Lluís, él y yo) casi una vez al mes, y acabábamos a risas cuando Lluís, después de la cena, estiraba los pies, cruzaba los brazos y acababa medio roncando en el restaurante de turno. Lo dejábamos dormir y reíamos.

Igual quedó algo de aquello. Hoy me lo he cruzado. Más bien él se cruzó conmigo… me ha dado un susto de muerte con la moto. Nos hemos reído como antes. Hemos hablado de los hijos, de la vida, de cómo pasan los años, de Madrid, de los institutos donde ambos hemos estado, de los compañeros, de las directoras, de su mujer… . Tiene más canas. Estamos más gordos (ambos). Pero todavía conservamos la mirada y la complicidad. Hemos quedado en llamarnos… en quedar en Septiembre para cenar juntos. Nos apetece mucho. Sé que no lo haremos.

De escaleras

ImagenSiempre me fascinaron las escaleras. Incluso pensé en matricularme de una asignatura de libre elección “Escaleras” de la facultad de Arquitectura….. Pero quedaba lejos de la mía, y además necesitaba otras asignaturas troncales de la carrera para poder cursarla. No por no saber construirlas me fascinan menos. Hoy he ido a despedir a Tere, que se iba a Senegal, mes y medio. Con seis maletas y casi cien quilos…. No sé cómo la han dejado facturar a ella y a Oumar. Me gusta ir a los aeropuertos. Me gusta la cara de la gente que va y viene. Me gusta imaginar vidas. Me gustan las rampas dobles de entrada y salida en el aparcamiento de la nueva terminal, que en vez de llamarse T2 (por ser la segunda que se construyó), resulta que le cambiaron el nombre y se llama T1. A qué lumbreras se le ocurriría tremenda tontería que sólo hace que crear confusión. Luego está esa controversia, del si suben o bajan. Para eso, Escher fue un mago. Y dicen que los gallegos también…. pero eso da para otro post.

Parece

Parece que estos días se están resolviendo algunas cosas que tenía pendientes. A veces no sólo es poner interés, sino que se alineen algunos astros. Un problema económico me lo ha resuelto una amiga (gracias a esas amigas que te prestan dinero a 0% de interés…. ). Hay quien dice que es mal negocio mezclar amistad y dinero, pero lo importante aquí no es el dinero, sino la amistad. Y ella y yo hemos llorado muchas cosas juntas.

Me han ofrecido trabajar en la IOC. Es una colaboración, de momento para llevar la docencia de una clase. Me hace ilusión. A mí, cualquier cambio me hace ilusión. También he cambiado una asignatura y voy a hacer algo en el ciclo de grado superior. Es similar a volver a dar clases en la universidad (con sus cosas buenas y sus cosas malas). Así que voy a tener que estudiar más. Aunque no sé si tengo la cabeza ya para eso…Enseñaré a diseñar interfaces en aplicaciones web… suena la bomba, pero la verdad es que (aún) no tengo ni idea…. También he renegociado las tarifas para unos cursos que voy dando mensualmente en una empresa. Con esto de la crisis parece que el formador tenga que conformarse con tarifas muy por debajo de su formación y su experiencia. Al final hay que saber decir que no. A mí me gustaría que se valorara a la gente por lo que hace y no porque un día se te inflan las pelotas y das un puñetazo en la mesa y pegas cuatro berridos…. Pero parece que funcionemos así. También pasa en mi instituto. La profesora que más grita (que no es la que mejor lo hace) es la que mejor horario consigue al final. Este año parece que han cambiado un poco las cosas…..

Y por último… creo que he podido resolver un tema del piso de mis padres, aunque voy a tocar madera porque todavía no se ha resuelto del todo. Pero al menos he avanzado unos pasos, porque parecía algo enquilosado que no había manera de resolver. Todo porque el piso de encima se embargó en su día y los bancos no se hacen cargo de los problemas que surjan…. ellos, que cuando tienes una hipoteca te obligan a tener un seguro, resulta que todos sus pisos embargados andan sin seguro…. Realmente es alucinante.

a días….

Llevo unos días sin ganas de escribir. Tampoco hay que forzar las cosas.

Escucho mucha música. Clásica. Clásica de verdad. Maria Joao Pires… interpreta a Chopin. Hubo un tiempo en que escuchaba de una misma pieza diferentes intérpretes, y me ponía como ejercicio adivinar quién tocaba cada vez. No acertaba ni uno y alucino si alguien distingue Horowitz de Pires o de Rubinstein….

Imagen También estoy cosiendo. Y he aprendido a hacer “trapillo”, que está de moda….. Si algo saldrá bueno de esta “crisis” es la capacidad de la gente para aprender cosas nuevas, y a reciclar, y a reutilizar…. O eso dicen. A veces también dudo. Pero para muestra un botón: bueno, mejor dicho un “dondepongolasllaves”…. o un y “todasesascositasquellevoenelbolsillo”

Estos días he hecho un curso de InDesign, del qeu no tenía ni idea. Me ha parecido un programa interesante e intuitivo, y en cuatro horas de seminario me he dado cuenta de que sí, de que me gusta más esa parte de diseño que todos los excel juntos. En fin… el alma de matemática se decanta hacia otros sitios.

Mañana playa. Vaya, vaya. Esto es lo que supongo echaría de menos en Madriz. Estrellita me envía 14 máquinas al instituto. Dice que a ver si le ponemos una placa con su nombre a una clase. Estrellita y su ego. Le he dicho que sí, que le pondremos su nombre a la sala de actos… cuando la construyamos.

No tengo ganas de escribir. Mejor duermo. Boas noites! :)

 

 

Cosas de hoy

Gastroenteritis

Maria lleva todo el día tumbada. De la cama al sofá. La tele de fondo. Ahora dibujos de la tele, ahora ponme “Érase una vez el hombre”….  Vomitó esta mañana hasta las chistorras que tapeamos ayer. Mientras cambiaba las sábanas se tumba en el sofá. Entonces me dice: “me he hecho caca encima un poquito”… Ahora me río, pero hubo un momento de “no dar abasto” (me encanta esa expresión). Cuando ya conseguimos que todo estuviera más o menos en su sitio, hemos intantado durante todo el día que la comida se le quede en el estómago. Y yo, de mamá-sirvienta. Ahora agua, ahora un poquito de pan, pon la tele más bajita, mamá, pero no la apagues que la quiero escuchar, ahora un plátano…. Estos son los momentos en que me siento realmente madre, cuando la cuido y recuerdo cómo mi madre me cuidaba a mí cuando yo estaba enferma. Ahora ya no puedo ni ponerme enferma.

De Torrelodones

Hace unos meses su alcaldesa salió como ejemplo de “limpieza económica” en un ayuntamiento. Se pueden reducir gastos (igual que se reducen en una casa). Presumía de haber eliminado el coche oficial o haber descartado la alfombra roja para actos oficiales, las comidas protocolarias…. Leo sorprendida que no era del todo cierto, que se sigue usando un coche oficial. Leo críticas terribles, desprestigiándola. Pero leyendo más me asombro que seamos tan intransigente con personas que en el fondo están haciendo las cosas bien y sin embargo hayamos aguantado tanto chorizo (el coche oficial, que ha dejado, es un Renault, sencillito, que se utiliza en casos realmente oficiales, y no para irse de vacaciones con chófer incluido, en un superaudi blindado como hacía el alcalde anterior).

De mis etapas: “quiero volver a vivir en Madrid”, aún conservo alguna casa mirada en idealista punto com. Una, preciosa, está en Torrelodones. Como se me va la pinza, envío un mail a la agencia y les digo que si aún está a la venta me gustaría verla, pero que tiene que ser a finales de agosto. Hemos acordado una visita el 26 de agosto….

De libros

Todavía ando recibiendo algún regalo (y yo nací en el mes de las flores). El último de Juanito: un libro, El país de los sueños, con muy buena pinta. Tiene un subtítulo sugerente: “manual de autoayuda para una nación atemorizada”. Me lo llevo junto al e-book… (desde que descubrí el Kindle… aish… ahora sólo compro libros de poesía… y si puede ser de la editorial Tusquets). Los últimos han sido de Gamoneda y de Chantal Maillard (Hainuwele ). Dos grandes contemporáneos (ya está bien de leer escritores muertos…. a estos habrá que darles de comer ¿no?)

Y  tengo la sensación que tengo que leer. Que tengo que leer mucho. Poesía, si es posible.

 

De cielos y estrellas

De cielos

¿Cómo se echa de menos un cielo que nunca vi?…. o quizás es porque esos cielos son parecidos a los cielos que habitan en mi corazón….

Ya me tarda (a mazos) regresar a Galicia. El lugar de donde vine. El lugar donde (espero) un día moriré. El lugar donde descansarán mis cenizas.

De estrellas

Como si nos oliésemos los dolores: Estrellita me escribió hoy. Lo hizo él, lo juro. Yo sólo lo pensé. Llevo unos días pensándolo. Deben haberle llegado (los pensamientos)…..  Me envía ordenadores de un proveedor para el instituto. En mi instituto alucinan cuando llegan un puñado de máquinas de Nokia o de Checkpoint a mi nombre, y no tienen que pagar nada. Yo les digo que es de un ex, que antes me enviaba flores, y ahora me envía ordenadores, allí donde vaya. El año pasado nos envió dos routers antiguos, pero que si los vendemos pagamos algunas facturas…. Me pregunta cuándo voy a Madrid, que cuente con el piso, que ya nos pondremos de acuerdo en cómo dejarme las llaves, que él estará fuera todo el mes de agosto, que no le traiga orujo (como otros años), que ha dejado de beber por un problema en la piel, que ya se lo pagaré “en carne”, que le dé un besito muy grande a la princess, de su tío T.

Maria dice que no lo conoce. Tiene razón. Apenas había dejado de ser un bebé cuando él se fue, reconociéndo(me) que le quedaba grande una niña de dos años. Recuerdo momentos, en Madrid, durmiendo los tres en su casa. Cómo nos abrazaba con ese brazo gigante que parecía que todo lo podía. A mí, que siempre me gustaron los hombres altos y delgados, me fascinaba aquel brazo grande y peludo. Y las manos, tiene unas manos preciosas. Y la risa. Tiene risa de niño.

Y ya pueden venir poetas…. que las estrellas siempre serán estrellas. Así es la luz que ponemos en ellas.

Keiko Owaga

Descubro una pintora japonesa: Keiko Owaga. Magníficos sus cuadros. Lástima que la exposición (en Rubí) se cerró el 1 de julio. Llego tarde. Sus cuadros me transportan…. Debe ser eso, reconocer en ellos el alma de la artista.

keiko

 

 

La llorona

La llorona

Estoy llorona. Llorona por todo. Parece uno de esos días claves del mes, o de primavera y cambios de tiempo.

Venía conduciendo, Maria dormida, y se me ocurre coger el teléfono (sí, ya sé que está prohibidísimo). Un policía pasa con su moto por mi lado, me mira, me hace un gesto, nos sonreímos y le digo que sí, que ya lo apago (ni multa ni ná… en estos tiempos que corren me siento una crack). Por un momento vi en él la cara de Estrellita. Ya me ha pasado esta semana dos veces, ver a alguien y tener visiones…. No he podido evitar soltar un puñadito de lágrimas. ¿Y si no lo veo más?.  Maria se ha despertado y me ha preguntado que qué me pasaba. Echo de menos a alguien, al tío T. Le digo. Por eso no se llora mamá. Lo llamas y quedas con tu amigo.

De trabajo

El otro día Maria me preguntó porqué trabaja la gente. Me sorprendí a mí misma hablando de lo importante que es para la sociedad que alguien haga zapatos, que otro haga el pan, que el que sabe enseñar sea profesor…. Me di cuenta que hace mucho tiempo que el trabajo no se explica así. Ni se entiende así. Todo venía porque cerré los seguros del coche. Le dije que me daba un poco de miedo circular por Barcelona con los seguros abiertos, que recordaba un día yendo con Marques que vimos como al coche de delante, en un semáforo, alquien le abrió la puerta del copiloto y le cogió el bolso para llevárselo. Me preguntó porqué había cogido el bolso y le expliqué que a veces es porque necesitan dinero y no saben cómo conseguirlo. Me dijo que es fácil, que te pones en la puerta del supermercado y lo pides, y la gente “tiene” que darte dinero (como el chico que se pone delante del Condis…., me dice). Le digo que eso no es así. Que la gente consigue dinero a cambio de un trabajo. Que lo que tenemos que conseguir es que todo el mundo pueda trabajar. Porque ahora no todo el mundo puede trabajar. Y se me saltan las lágrimas

Y sólo queda

Después de un día duro. Llegar a casa. Recoger lo mínimo. Cenar lo mínimo. Un poco de incienso. . Escribir un poco para minimizar el escozor de la punta de los dedos. Contestar algún mail. Y dormir. Hoy sola, porque Maria está en casa de una amigüita…. Escuchando Nessum Dorma (y que se escape la última lágrima por hoy)

Pavarotti