Tienen sus ojos

De vecinos

Tienen sus ojos una mezcla de tristeza y buen rollo. De un azul de esos que se te olvida (como si se pudieran olvidar unos ojos claros, casi transparentes). Me habla desde el corazón, se le nota un poquito encogido. Su hija me hace un guiño. Tiene dos hijos que son dos soles, cada uno con problemas enormes. Con ese tipo de enfermedades que sólo las sabe el que las vive. Él, disléxico, marcado desde (más) niño como si fuese vago. Y es que la dislexia se disimula evitando lo que haces mal. Pero ahora va al terapeuta y al Kumon. Y entre unos y otros intentan resolver los problemas lingüísticos y matemáticos. Ella no ve en tres dimensiones. Y aprende a medir las distancias con un método que nadie entiende. De (más) niña no acertaba a coger el columpio para subirse… pero ahora calcula de forma equilibrada la distancia a la barandilla. Ambos se ríen, me dicen que mi casa es muy pequeña, pero es muy bonita. Descubro que ellos viven en una casa grande, con patio, con luz, con ventanas…. Mi casa es así de extraña. Mi vida es así de extraña. Él me cuenta sus problemas con su ex, con el banco que no le deja absorber una hipoteca a él solo, con sus idas y venidas de sus hijos, con su canguro, con su condición de “padre soltero no reconocido”. No hablamos de un nuevo hijo adoptado que se le viene encima, con una compañera a la que (re)conoció cuando ya estaba embarazada. Algunos hombres están tanto… y otros están tan poco…. Como somos vecinos, es fácil echarse una mano. Cada día me parece más sencillo. En este cole parecemos una tribu. Una pare los hijos, pero los cuidamos entre todos. Y eso está muy bien…

De sábanas

En verano, Maria duerme encima de la colcha. Como Estrellita. Recuerdo que no solía abrir las sábanas…. A mí me ponía de los nervios. Yo acababa durmiendo debajo (de la sábana) y él encima (de la colcha). Lo divertido era buscarse entre la ropa. Como no puede ser genético… deduzco que es una casualidad. Pero qué casualidad más mala.

De calores

Odio el verano. No es que no me guste. Es que lo odio. Odio el calor. Odio al hombre del tiempo cuando dice que van a bajar las temperaturas y va a haber tormentas… y luego caen cuatro gotas y sube la temperatura tres grados.

Un comentario en “Tienen sus ojos

  1. Dile a tu amigo de ojos azules olvidadizos que una vez que lo encauzas, lo de la dixlesia está “tirao”.

    Yo soy disléxico y me encanta leer, escribir, hice ingeniería (la técnica, tampoco hay que pasarse…) y solo que por la vida me muevo algo más lento. Cosa que además me parece una virtud…

    Un saludo.

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