De cosas pequeñas

Algunas cosas pequeñas que hoy me llamaron la atención:

  • En el camino de ida a Ferrol, en la carretera, aparece muerto, atropellado, un pequeño zorro. Desde el coche sólo distingo la cola. Entonces pienso que podría ser una ardilla, aunque tiene cola de zorro. En la misma carretera esquivé hoy un gato. Frené y pité y él salió corriendo. Me pregunto a qué velocidad va un coche para destrozar (destrozar) un zorro del tamaño de un gato.
  • En el centro comercial me cruzo con un hombre con la cara y los brazos llenos de arañazos. Parecen que hayan sido hechos con cristales. Recuerdo el accidente de tren de hace unos días en Santiago. Un tren que iba a Ferrol.
  • Maria tiene una camiseta blanca con una mancha amarilla. Me viene a la cabeza que mi abuela enjabonaba siempre la ropa blanca y la dejaba al sol, extendida sobre la yerba. Una vez que secaba, la volvía a lavar y aclarar. Utilizaba un nombre, que no recuerdo, y todo el mundo me dice que era “clarear”. Pero no estoy segura.
  • La mayoría de las plantas se plantan en primavera. La mayoría de las flores, se hacen en semilleros y luego se trasplantan. Creo que por eso nunca tendré un jardín aquí en Galicia, porque no llego a tiempo ni siquiera de plantar hortensias.
  • En el camino de vuelta me encuentro con el desvío a Cariño. Entonces recuerdo algo que me dijo Santiago.  Y entonces me viene a la cabeza Sismundi y su embarcadero, como el lugar más recóndito del mundo.
  • Me ha salido una ampolla en la mano, justo en la base de los dedos, entre el anular y el corazón de la mano derecha. Es de la azada. Creo que soy feliz, relativamente feliz, cavando en el jardín. Pero mañana usaré guantes.

Más cosas pequeñas: un limonero que hay junto a la barbacoa, las margaritas de las vecinas (florecidas). El cable del “pastor” que sale desde casa y recorre metros y metros hasta la finca de mi padre. La puerta de la herrería que tiene dos hojas, horizontales. Las farolas en la aldea, aquí y allá, en la puerta de algunas casas, como si fueran luces exteriores y sin iluminar ningún camino. El olor de la crema Nivea, el olor del gel de baño, el olor a pintura de la mesa sobre la que escribo hoy y que cogí de un contenedor junto a un bar, bajo la mirada y los ojos como platos de mi padre (creo que él no está acostumbrado a mi vida de buhonera…) y que hemos pintado hoy Maria y yo. El sonido de un mochuelo. Los ladridos de un perro a lo lejos.

3 comentarios en “De cosas pequeñas

  1. Cuando alguien hace el mismo camino que a mi me gustaría recorrer siento a la vez envidia y alegría; envidia por no poder hacerlo yo, claro, y alegría porque se lo recomendaria siempre a mis mejores amigos.

  2. Cibràn y yo también vimos ese zorro en la carretera. Hacíamos el camino inverso: Ferrol-Vicedo.

    Aquí estamos de nuevo, en Ferrol. Si gustas… :-)

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