Esta casa huele a él. Des que entras. El albornoz colgado en el baño, las sábanas limpias… No puedo evitar abrir los armarios (bueno, podría evitarlo, pero no lo hago). Las camisas, impecablemente planchadas, ordenadas por color. Meto la nariz en el armario. Me viene una lágrima.

Hace más de un año que no nos vemos y sin embargo, de vez en cuando, nos enviamos algún mensajito, un mail para saber del otro, una llamada sin contestar… Me deja su piso de Madrid durante el mes de agosto, que él está fuera. En la mesa del comedor hay varios paquetes y una nota. Son regalos para Maria, y un mensaje cariñoso de bienvenida. Siempre fue un hombre de detalles.

La casa es espectacular. Bien situada. Austera de objetos. Bien iluminada. El pasillo tiene luces incrustadas en el suelo, en la tarima de madera. Parece una pista de despegue. Maria salta riendo de luz en luz. Los electromésticos, todos escondidos tras armarios blancos, lacados. Y una escalera de caracol de forja conduce a un altillo donde sólo hay un colchón con cojines que Maria usa para jugar y esconder sus muñecas.

Volver a Madrid me remueve. Mucho. No sólo por estar en su casa (que también). Parece que esté viviendo otra vez aquí. El barrio. El mismo super. Ver a amigos por los que parece que no haya pasado el tiempo. Los mismos restaurantes: el Achuri, el hindú de C/Ave Maria, la librería de Lavapiés, la tetería de Sta. Ana….  El café Central, la estación de Atocha y sus tortugas, el Retiro y sus árboles infinitos y su siesta imperdonable (hoy un pichón de paloma nos ha incordiado pidiéndonos comida….)…. Esos parques donde pareces perderte para poder encontrarte.

Sé que forma parte de un Madrid idealizado que sólo existe en la cabeza de una turista accidental que vivió aquí un año. Cada vez que regreso…. me quedo un poquito más.

3 comentarios en “

  1. Lágrima la que me viene al leerte, querida Fá… Ya sé que seguías escribiendo… Me iré poniendo al día. Estuve en Madrid en Julio, para Photoespaña. Qué feliz coincidencia hubiéramos tenido… Pero ya sabemos bien tú y yo que a los astros hay que pedirles lo justito, que luego se agobian y dan para menos. Te quiero, niña de las espirales. De vuelta…

    1. ay!… Y yo a ti. Qué bueno volver a leerte….!!!…. Acabo de llegar a casa. Aún no deshice ni las maletas (no tengo muchas ganas de colocar nada… creo que volvería a cogerlas tal y como están para volver a marchar mes y medio más :). Pero me pongo al día prontito…. Y me alegro mucho de tu regreso (volveremos, claro que volveremos… te echo mucho de menos…)
      Un beso

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