Call to arms, To hell with the world and Panic

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Call to arms. Es, en realidad, una canción de amor. O lo parece. O me lo parece.

No tengo ganas de escribir. Tenía que decirlo. Como si hiciera falta. (A mí me hace falta)

Como verbalizar lo que me pasa. O lo que no me pasa, Como si ya hubiera dicho mucho. Quizás demasiado.

Como enfrentarme al otoño. Otro otoño.

Ha llegado el frío. Lo sé. Ya he puesto el edredón en la cama. Aunque tampoco importa, porque siempre acabo durmiendo encima.

Y las indecisiones. Con lo claros que estaban los planes. Pero siempre parecen planes de otros.

Será el día. O la luna. O la no luna.

To hell with the world. Suena, a lo lejos, un silencio. Creo que echo de menos los silencios al teléfono. Y los suspiros. Y oír la respiración de un fantasma al otro lado.  Los fantasmas se impregnan en las canciones que he ido escuchando a lo largo de mi vida. Como si todo fuera a desaparecer.

Siento que me ahoga el aliento de otros. O la falta de aliento de otros.

Panic. Escribo desordenado y las ideas parecen amontonarse por detrás de los ojos. Como dándose de ostias por salir. Pero hoy estoy muda. Muda de piel. El moreno (poco moreno) hace que se distingan mejor las cicatrices. Ando enumerándolas: ésta es de un perro, en Turquía, ésta me la hizo Maria sin querer, ésta es la pierna de palo, ésta… ésta aún supura.

Todos los años es lo mismo. El pánico escénico ante un nuevo curso. Como si no fuese a amanecer todos los días. Como si esto fuese sentirse viva.

Y aparece una foto antigua, en una red social. Era joven. Vivía en otro lugar. Soñaba con otras cosas. Tenía otros amigos. Como si fuera otra persona.

5 comentarios en “Call to arms, To hell with the world and Panic

  1. Por si te sirve de asidero, te copio un poema de Caballero Bonald que se titula “Salvedad”:

    “Todos aquellos que han sobrevivido
    a tres naufragios, tienen asegurada
    la inmortalidad.
    Así se afirma al menos
    en los nunca escritos códices
    de Argónida.
    Mi suerte ya está echada:
    un naufragio me queda para atajar la muerte.”

    Con mis mejores deseos, como siempre :-)

  2. Pues será el otoño, pero me suele pasar lo mismo cuando doy clase y comienza un nuevo curso… Una extraña ingravidez contradictoria que eleva la fuerza de la gravedad para que apenas puedas poner un pie delante del otro. Es raro… Ya. Pero sucede… Esos planes, Fá. Vamos con los planes… Beso de quererte, de prima!!

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