Como el valle… no hay nada

A pesar del sueño, me despierto a las seis.

Regresar a una casa que cada vez siento que me aprisiona más.Y más si una está recién llegada de uno de los valles más bonitos de los que he disfrutado últimamente. Puede ser que “com el Vallès no hi ha res“, pero hace falta salvar las distancias, i Joan Oliver nació en 1899. El Vallès está tan deteriorado, que seguramente de haberse escrito ahora, ese poema no hubiese existido. (Aunque echaba de menos ese café matutino y madrugador con sabor a vainilla, rememorando Madrid)

BIELSA1Como estoy tan zumbada, en vez de corregir los 50 exámenes que tengo pendientes me pongo a mirar los precios de las casas en el Valle de Pineta. Es lo que tiene soñar con otra vida.

Un poco más abajo, alguien me hace un guiño y me propone una aventura. Embarcarte en un “negocio”, sin ni siquiera saber de qué ni con quién me parece una auténtica locura. Pero ¿quién dijo fácil? y sobretodo ¿quién lo quiere fácil?. A veces, sólo se necesita un empujoncito, mirar en la misma dirección y aunar energías similares. Sonrío. De momento sólo sonrío. Pero ese run-run interior empieza a dar vueltas, centrifugando ideas a su paso.

Estos días hemos estado en la casa de Pedro y Fina. Basta decir que la casa era preciosa, con un par de apartamentos adosados que les sirven para tener ese pequeño ingreso extra. BIELSA4Con el tiempo del que se dispone cuando uno está tranquilo y de vacaciones, me siento a tomar un yogurt en la valla que da al valle. Pedro se sienta conmigo y me explica detalles de su vida. Qué curiosos son los acentos, yo, que siempre presumo de no tener acento de nada y sin embargo ¡me parece tan cercano y tan sencillo y tan hermoso ese acento maño…..!. Tere se sorprende de lo encantadora que resulto, a pesar de la timidez. Yo reconozco que ha sido un trabajo de años. Entonces recuerdo que el padre de Maria siempre me decía que no soy consciente de lo encantadora que puedo llegar a ser. Debe ser bueno, aunque yo a veces tengo claro que soy borde. Muy borde. Pero incluso cuando nos para la Guardia Civil, camino a Ainsa, y un tipo desagradable nos pide la documentación del coche. Como todo está en regla (y lo sé), y lo único que temo es que descubra las piedras que le habíamos “robado” al río Cinca, le sonrío cuando me explica no sé qué tontería de la doblez en la etiqueta de la ITV y le doy las gracias por la explicación. Tere me dice que ella no es tan correcta, y que le jode que le paren sin motivo aparente, y que te traten como si fueses culpable de algo. A veces tenemos visiones muy diferentes de las cosas, pero me pasa con la mayoría de mis amigos, y la mayoría de mi gente (y de la gente). Pedro tiene dos hijas y un sobrino que le preocupan. Una de sus hijas porque no le gusta estudiar, ni trabajar. Y un sobrino porque se lió con una fulana que le ha dejado colgado con dos hijos pequeños y se ha ido con otro.  Lo que da de sí un yogurt.

5 comentarios en “Como el valle… no hay nada

    1. Sí. También hay que encontrar la cueva. Y saber vivir en ella.
      Lo de las preocupaciones que se acumulan no podrías haberlo definido mejor. Para mí es un suma y sigue, y creo que es lo que en realidad provoca esa necesidad de escapar.
      Buenos días… de estrenar lunes :(

  1. Claro Fa, es eso… Hemos vivido de jóvenes preocupándonos por nosotros mismos y de repente resulta que la vida empieza a atribuirnos responsabilidades.. .nos convierte en los garantes de hijos, de padres mayores…
    Y nuestra libertad es fusilada.
    Como bien dices de ahí la necesidad de escapar.
    Pero eso es un autoengaño Fa, aunque te fueras a vivir a ese valle, está tu hija, tu madre… y yo eh!!!, a mí no me abandones tía jodía que te enteras, jajajajjaja

    Muakkkkkkkkkkkkkk

  2. Ooooooohhhh! Estuve este verano, pero es ver una foto y ya lo echo de menos. No soy objetivo y probablemente “no hi toco massa”, pero las preocupaciones en Pineta son menos preocupantes. Contemplar ese paisaje lo relativiza todo. Espero que te hayas quedado con ganas de volver. Un abrazo!

    1. Pues sí. Te vienen ganas hasta de vivir allí :)
      Ainsa no me gustó mucho. Me pasó algo similar con Pals i con Peralada (aunque sean diferentes). son esos pueblos “perfectamente” rehabilitados …. pero la montaña…aish… la montaña!!!

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