La muñeca de trapo y las grandes verdades

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De niñas, mi prima y yo compartíamos algunas muñecas. Cuando digo compartíamos me refiero a que cada una tenía la suya, pero iguales. A veces cambiaba el tono del pelo o el vestido. También pasaba con nuestros vestidos, que solían ser similares, con diferentes tonos. Fue lo más cercano a tener una hermana.

Una de esas muñecas se llamaba Paquita, y un retrato suyo cuelga en el comedor de mi tía Remedios, que fue el regalo de boda de un pintor, ya fallecido. Espero que no se pierda (el cuadro). Paquita era una muñeca de trapo con largas trenzas amarillas. Digo amarillas porque a “aquello” no se le podía llamar rubia. Conservo un montón de muñecas (Maria ahora juega con muchas de ellas), pero Paquita, misteriosamente, desapareció.

Los seis años de Maria le han traído nuevos juguetes. Ahora le ha dado por unos muñequitos llamados familia Sylvanian. Le regalé (entre otras cosas) un set de una madre y un hijo con una bicicleta. Tuvimos una conversación interesante que fue más o menos así:

– Para otra vez, mamá, quiero que me regales una familia entera.

– ¿Una familia entera? ¿Qué quiere decir una familia entera?

– Pues una familia normal, con el padre, la madre y los hijos.

– Ah… ¿eso es una familia normal?… Entonces, ¿tú y yo no somos normales?

Luego estuvimos hablando de los padres, de su padre, de si quería o no un padre, de si quería conocer a su padre, de si quería que hablase con su padre para que fuese a temporadas con él… Me dice que no, que ella lo que quiere es vivir siempre conmigo (a lo que yo le respondo que espero que no, que no será siempre) y que soy la madre más mejor del mundo mundial.

Al final, por mucho que una intente normalizar una situación, y a pesar que lo vivimos (creo) con absoluta normalidad, hay en esta vida “grandes verdades”. A saber:

1. Las familias normales incluyen un padre, una madre, un niño y una niña.

2. Si además tienen perro son más felices.

2. Las chicas (y las madres) son bonitas, delgadas y cariñosas.

3. Los chicos (y los padres) son altos, fuertes y divertidos.

Yo, a veces, no sé de qué sirve llevarla a un colegio “jipi”.

4 comentarios en “La muñeca de trapo y las grandes verdades

    1. Piji también lo es un rato. Público pero céntrico. Los niños chinos y negros son todos adoptados. Y la mayoría de padres tienen estudios superiores, o más. Vaya, la más mindundi soy yo. Una burbuja, vamos.

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