Se chove, que chova!

De gallegos y supermercados

No entiendo mucho de supermercados pero, desde que tengo uso de razón (en lo que a supermercados toca) me he fijado que en cada “zona” encuentras algunos nombres propios que no hay en otras. Por ejemplo, en Catalunya tenemos Caprabo (por mucho que Eroski haya querido cambiarle el nombre) o Condis, en Madrid encuentras los Usera. Y en Galicia está Gadis. Empezaron una campaña “Vivamos como galegos” que, al igual que otros anuncios (tipo Freixenet, o Estrella Damm, o incluso el anuncio de la Loteria de Navidad), se espera año tras año. La de este año es divertida, especialmente hoy, que es un día de mucha lluvia aquí.

Eso sí, como la lluvia de Galicia… no hay nada.

De mujeres

Aida es doula (Gurumaji). Es la madre de Nora, una niña nueva en la clase de Maria. La descubro, como un regalo, en cada tarde que compartimos juntas, en las puntadas de la bufanda que voy haciendo para el invierno, en cada sonrisa que compartimos al llegar a recoger a las crías…. De nuestras conversaciones, ella como doula y  yo como madre y mujer “escuchadora” me quedo cada vez con más momentos. Los guardo con papel de seda en la memoria, como se guardan las palabras de las personas sabias que una se va encontrando en el camino, aunque sean más jóvenes, y más inexpertas en otros aspectos.

Ana (Gutiérrez) ha regresado de Suiza. Se fue a ganar dinero, pero nos echamos de menos. Viene 20 días de vacaciones y se vuelve por cuatro meses más. El 23 tenemos una cena de mujeres. Dieciocho. Me dice que estos días quiere verme por su casa, como una hermana más que soy (y me siento). La familia escogida se va haciendo grande día a día. LIMG-20131010-WA0004es digo que tengo ganas de tener otro hijo. Que estos días, hablando con Aida y con dos niños que han venido al mundo (el segundo hijo de Rosa, y el tercero de Mari) vuelvo a abrazar bebés. Y eso te despierta algo en los ovarios. Las Gutiérrez dicen que ellas me ayudarán en todo, que cuente con ellas. Sólo lo siento. De momento, no lo veo factible. Pero cuando empiezas a sentir, empiezas a crear

De restaurantes

Casa Miralles era uno de esos restaurantes fetiches en Sabadell. Llevé a Estrellita allí, una de las primeras veces que vino aquí. Un argentino, bien decorado, llevado por una arquitecta (argentina) que nos enseñó toda la casa (a chasquido de sus dedos) y nos explicó los “grandes misterios” de la casa (una carta de póker pegada al techo que un mago dejó un día pegada o sobre las fiestas locas de Sabiola en el comedor interior y privado…). Me decía que él mataría por una casa así. Como la venden/alquilan, no puedo evitar enviarle un mensajito para decirle si se acordaba de ese sitio. Me contesta, en modo “cariñoso”: “claro que me acuerdo, tontina…. ¿montamos un restaurante?”. Es su manera de distraer: captando toda la atención. Es todo un crack.

Un comentario en “Se chove, que chova!

  1. A mí, debe ser por la morriña y la distancia, los anuncios de Gadis me sacan lágrimas. Bueno, por la morriña y porque, debo reconocerlo, soy de lágrima fácil. Pero hay que reconocer que saben tocar la fibra sensible.

    Tuve que buscar qué es doula. No sabía que se llamaban así.
    Tienes razón: cuando el cuerpo, la mente o los sentimientos claman por un nuevo hijo es difícil resistirse. Tarde o temprano hay que hacer caso, y guiarse por el instinto. Si buscásemos siempre la ocasión idónea jamás seríamos madres.

    Te había perdido (en el mundo blog, que por la otra vía ya sabes que no). Gracias a que Nacho “reabrió” su blog te reencontré. Y me alegro

    Un abrazo

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