Proyecto Habitación

Una habitación vacía, mirando al mar. Un escritorio junto a una ventana que se inunda de luz cada mañana. Una lámpara de mesa, con una tulipa clara. Una fotografía digna de ser publicada (al menos) en Proyecto Escritorio. Una estantería austera, con los libros escogidos. Una máquina de escribir, antigua, una Underwood, con un repiqueteo de lluvia. Un cuaderno de campo, de tapas amarillas y negras. Un bolígrafo metálico. Una taza de té blanco, humeante. Una bandeja de papeles a un lado. Una papelera bajo la mesa.

Suena un piano. Es en la casa de al lado. La ventana está abierta y las notas se enganchan en las cortinas. Caen, como gotas, resbalando hasta el suelo de madera. Y saltan hasta mis pies, que no pueden evitar moverse, sin dejar de tocar el talón el suelo. Todavía recuerdan el movimiento sobre los pedales del viejo piano. Mis calcetines blancos tienen la planta gris. Hay una araña que baja desde una viga. Sobre la viga, la pizarra deja pasar el aire y lo convierte en viento.

Un teléfono en una mesa auxiliar, sobre un kilim traído de Turquía.  Un perro de lanas duerme a mi lado. Más que perro parece oveja.  Suena su voz al otro lado. Tiene veinte años y aún me llama mamá. Desde aquí siento sus manos frías y veo sus ojos verdes

2 comentarios en “Proyecto Habitación

  1. No hacen falta muchas cosas para que una habitación abandone su vacío. Sólo unas pocas, las escogidas, pueden llenar mucho.

    Bonito texto. Pude visualizar todo.

    Bicos e apertas :-)

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