Jengibre y cardamomo

Hoy compré jengibre y cardamomo. Hay una sencilla receta de té yogui que hace tiempo no me tomo y que sustituí por unas cómodas bolsitas de té blanco. Pero el yogui relaja, Y va bien para el frío. Y para los dolores menstruales.

Y por la mañana me descubrí hablando mal de un compañero. No todo lo mal que me hubiera gustado, pero sí lo suficientemente mal como para reconocer que no debería haberlo hecho. Me da rabia que algunos personajes den credibilidad a aquello de “qué bien viven los profesores”. Aunque he de reconocer que sí, que algunos viven muy bien, o al menos mejor que otros.

Por la tarde fuimos a la Floresta. Queríamos conocer un proyecto educativo alternativo, basado en pedagogía Waldorf en secundaria. Tretzevents. Es realmente decepcionante la falta de motivación de los adolescentes en los institutos. Lo hablaba el otro día con quien será el nuevo director del centro donde trabajo ahora. Pero es que es decepcionante la falta de esperanza en esta sociedad.

En Islandia, unas fotógrafas han llevado a cabo un proyecto divertido: fotografían a sus congéneres con cualquier cosa en la cabeza a modo de sombrero. Cuando digo cualquier cosa, me refiero a cualquier cosa.

Imagen

Eyes as Big as Plates # Agnes II © Riitta Ikonen & Karoline Hjorth

3 comentarios en “Jengibre y cardamomo

  1. Esa fotografía es hermosa. La señora es hermosa y ese “sombrero” resalta su belleza.

    También coincido en que la sociedad está gravemente enferma. Y es indignante. Como bien dices, uno estaría dispuesto al sacrificio si viera que es colectivo, pero colectivo de verdad, de todos, no de los más humildes.

    Con esa indignación, no me extraña que los jóvenes estén desmotivados. A ver cómo logramos cambiar eso, no sólo para que tengan ganas de aprender, sino también de vivir en un mundo así, que hay que ver cómo se lo estamos dejando.

    Un beso

  2. Doy clases de refuerzo escolar por las tardes. Tengo algunos alumnos que te hacen sentir bien porque ponen todo su esfuerzo por mejorar; algunos demuestran inquietudes y te preguntan, no sólo por lo que están estudiando, sino por temas de actualidad, por el funcionamiento del mundo. Pero otros, chavales con 11, 12, 13 años, demuestran un desinterés muy triste por todo. Les da igual hacer las cosas mal, no quieren aprender, y no quieren porque no le ven la utilidad. Nadie les ha explicado de forma didáctica que aprender inglés es algo útil, interesante e incluso divertido. Nadie les ha inculcado las ganas de conocer cosas nuevas. Desde luego, es la clara demostración de que hemos fracasado como sociedad. Niños desmotivados, sin ganas de descubrir el mundo. No me lo explico.
    Saludos.

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