Mientras la primavera tarda en llegar

Leo a Fernando y sus cuchillas me desgarran el corazón. Con la precisión de un cirujano, que es capaz de separar e identificar las células podridas de las que no lo son. Me duele que eso que él quisiera que fueran sueños para unos, sean realidades para otros. Y lo peor de todo, es que nunca van a aprender a rectificar. Aunque quizá, casi mejor que no rectifiquen. Suerte de las hemerotecas, para que algún día salgan a la luz las verdades, las de verdad. La verdad de las palabras. Y esperemos que la historia sea capaz de poner a cada uno en su sitio. Y sí, que caigan las cuchillas, la de los muros pero también de alguna guillotina.

Supongo que estos días estoy especialmente sensible con la realidad que vivimos. Y desearía que todo hubiese sido un mal sueño. Una pesadilla infantil. Y mañana, al despertar, todas las esperanzas continuasen en el cajón de la mesita de luz (¡qué bonita palabra, Zoe!) de mis abuelos.

 

 

3 comentarios en “Mientras la primavera tarda en llegar

  1. Impresiona el texto de Fernando. Más impresionan las declaraciones de algunos políticos que quisiera pensar que hablan sin pensar, pero me temo que piensan lo que dicen. Por eso es mejor que no rectifiquen, e incluso que no se callen, así podemos conocerlos. ¡País!!

    Bicos

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