No hay nada que hacer

No hay nada que hacer. La codicia lo arrasará todo.

No importa que una familia entera muera, desnutrida o intoxicada por comer restos en mal estado.

No importa que las colas en Cáritas sean cada vez mayores.

No importa que 2.300 personas pierdan el derecho a la asistencia sanitaria cada día. Cada día.

No importa que el 16% de jubilados no pueda pagar sus tratamientos farmacológicos.

No importa que (hasta el mes de septiembre) haya una lista de 14 suicidios relacionados con desahucios.

No importa que el 18% de las familias de este país no puedan pagar la calefacción este invierno.

Eso sí. Los eurodiputados viajan en primera. No sea que se les necrose la polla por cruzar las piernas durante tres horas hasta Bruselas.

8 comentarios en “No hay nada que hacer

  1. Cuando he leído la noticia sobre la muerte de la familia por comer alimentos en mal estado he pensado en escribir un artículo mandando esta democracia de pandereta a tomar por culo definitivamente, pero he preferido esperar hasta que se conozcan más detalles… Aunque, pensándolo bien, hay motivos más que sobrados para perder cualquier esperanza en “el sistema”. Eso sí, nos podemos ir borrando individualmente, pero esto no va a cambiar nunca a no ser que nos plantemos de forma mayoritaria. ¿Cuándo vamos a entender como sociedad que no sirve de nada defender el trozo de miseria que poseemos? Todo está montado con el único objetivo de garantizar los privilegios de la élite económica y política. Me parece increíble que sigamos tragando… incluso hasta el punto de comer pescado podrido. Saludos tristes.

    1. ¿Y cómo dejar de tragar? (Últimamente tengo la sensación de trampear la vida).
      Un abrazo
      PD: en otro orden de cosas, hace unos días descargué tu viaje. Aún no empecé a leerlo (he de confesar). Cuando acabe con Lorenzo (soy lenta leyendo… deben ser los años), empiezo con Pau.

      1. Ojalá tuviera la respuesta… Supongo que todo empieza con pequeños gestos en el ámbito privado; con tomar conciencia de que el cambio sólo puede empezar desde uno mismo y su entorno. No es fácil, claro que no, sobre todo si no vivimos una situación desesperada. En ese caso no se pierde nada con liarse la manta a la cabeza.
        PD: me encanta tu postdata.
        Un abrazo!

  2. Será todo lo que se le pueda necrosar, porque huevos ya no tienen, si es que alguna vez los tuvieron.
    Es más que deprimente, más que indignante y más que desesperanzador, pero tiene razón Benjamín Recacha, en algún momento habrá que parar esto y nuestros políticos no lo van a hacer.

    Un beso, también triste

    1. Claro que no me importa. Gracias por la difusión. Creo que es un sentimiento que compartimos muchos, y nos quejamos… pero también estamos impotentes ante tanta destrucción. Yo, sinceramente, no sé qué hacer. Así que escribo. Desde el vómito.
      Un abrazo (cálido)

  3. Zasca.

    Me duele este país. Y me duele el mundo. Y todo.

    Comparto por ahí. He llegado desde el blog de Viento Polar y creo que sí, que resumes muy bien el sentimiento de muchos.

    Un saludo.

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