Resaca navideña

Empezar a trabajar un ocho de enero tiene sus cosas buenas. La mayoría ya lleva una semana trabajando, y tú te incorporas como una criaturica más (aunque ya lleve días de correcciones y preparación de trimestre). Pero, y debe ser sintomático, me empiezan a doler las cervicales, las muelas y además tengo unos pequeños (y misteriosos) cortes en las manos que también me duelen. No son grandes cosas, pero parece que la tregua de las vacaciones se ha acabado, y mi cuerpo ya lo sabe.

Madrugón. Ducha. Escribir un rato (qué sería de mí sin estos ratitos de soledad, en silencio, sin oir “mama” continuamente, con un café que huele a Madrid, con un “me doy una vuelta por algún blog, alguna página”, consulto el correo y me pongo en marcha. No todos los días son así. La mayoría voy al trote, para luego encima llegar tarde (entre otras cosas porque arrastro a una niña que a las 7:30 no tiene ganas de ir al cole)

Y hoy es el día de recoger el árbol de navidad, el pesebre y el “tió”. El pack navideño que indica que (al fin) se acabó. Estoy de resaca. Y aunque tenía ganas de volver a la “normalidad”, últimamente esta rutina me está matando. Algo habrá que hacer, además de quejarse. Por esto (y más cosas) es enriquecedor encontrarse gente que le dio un vuelvo a su vida, como Benjamín, que encima de escritor se convirtió en editor y distribuidor.  Y encima (y quizás por eso) parece que le funciona. Inspirador.

Buenos días. Ahora sí. Otra vez. Nos ponemos en marcha.

10 comentarios en “Resaca navideña

  1. Muchísimas gracias por la mención. Servir de inspiración a otros es un “daño” colateral que no había previsto pero que me motiva a seguir dando la lata. Mi aventura funciona. Está muy lejos de hacerlo económicamente, pero funciona porque me siento bien conmigo mismo y con el mundo en general (no con lo que leo, veo y escucho en los medios, obviamente). Hay mucha gente que me apoya, que se alegra de mi apuesta y me anima a seguir, y creo que esa es la clave para que esta sociedad funcione mejor: sentirnos motivados e inspirados por lo que hacen las personas “normales”, con las que podemos sentirnos identificados. No sé qué vendrá, pero me ilusiona descubrirlo. Un abrazo y que disfrutes de muchos momentos inspiradores. ;)

    1. En ese lugar donde tú habitas, ¿qué hora es? ¿Qué tienes hoy en la mesita de luz?

      Te echaba de menos, niña Zoe.

      Besos

      1. Son las 5:41 PM de un día lluvioso.
        Leo a Carver, uno de esos libros de cuentos; de esos buenos cuentos que sólo Carver sabe.
        Es este.
        Besos.

  2. Uy, leerte me hizo recordar que tengo que desmontar el árbol de Navidad, y pocas cosas me dan más pereza que eso (casi tanta como ponerlo).
    Un buen modo de enfrentar esa rutina es pensar en los millones de personas que quisieran tener una similar. Sí, lo que digo es más bien como para bajar el ánimo, pero te aseguro que la intención es la contraria.
    En cuanto a los cortes en las manos, cuidado con los papeles. Si has estado corrigiendo exámenes es probable que las hojas te los hayan provocado. Son peligrosas, no sólo por las palabras que pueden llegar a albergar.

    Animo
    y bicos

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