Tel-Aviv, el Liebster y otras cosas del montón.

Si alguien visita tu blog desde Israel, una de dos:

a) se ha equivocado y llegó a él por casualidad buscando otra cosa

b) es Estrellita, y está en Tel-Aviv, en algún congreso, ejerciendo de jefe.

Si te visita dos veces, a pesar de que hace tiempo me dijo que no me iba a leer más, la posibilidad b) es más que probable. O incluso existe una c), ligada a la a) que asegura que el hombre es el único animal que  tropieza dos veces con la misma piedra, esto es, tecnológicamente hablando, que cae dos veces en la misma página web por error.

Y, aunque me halaga mucho que alguien a quien no conozco me conceda un «premio bloguero», como el Liebster, la verdad es que me da mucha pereza seguir la cadena. Además, yo leo muy pocos blogs habitualmente y dudo que los que leo, aceptasen también seguirla. Aunque es un hermoso ejercicio y las preguntas estén tan bien escogidas. Gracias, Bea.

Lista de fin de semana: empanada, makis, un piano, gomas de pollo de colores, pulseras que no se acaban, dudas que no se acaban, programaciones, instaladores y creación de instaladores, especias, ensaladas de colores… y allí, a lo lejos, el olor a mar.

Miserables

Del étimo miser, misera: miserable, miserablemente, miseración, miserando, miserear, miserere, miseria, misericordia, misericordiosamente, misericordioso, miserioso, mísero, míseramente, conmiserar, conmiseración, conmiserativo, inmisericorde.

Políticos de los primeros años de las primeras décadas del siglo XXI, que heredaron la codicia de sus predecesores. Reyes e infantes y otros parásitos. Amigos de lo ajeno y público. Por ser de todos. Acreedores del dependiente y lo social.

Domingo

Quédate en la cama. Se difumina la zona de confort, y vuelve la incertidumbre de una nueva semana. Siento frío en las piernas y en las manos. Si te beso saltarán las alarmas. El último cruce de un camino me trae otra melodía.

Tuixent

Un nuevo camino. Nieve. Montaña. Sábanas blancas. Madera virgen. Piedra y pizarra. La vida perfecta jamás soñada. Ensaladas de colores: tomate, queso fresco, remolacha, huevo duro, rúcula y canónigos. Un perro. Otro niño. Sesenta habitantes. Me voy a dormir.

Música para un martes

Tue-moi y How Fucking Romantic, me acompañan en el ipod por la mañana, mientras camino a paso rápido hasta al trabajo. Aprovecho el martes, en que mi horario se flexibiliza. Me gusta pisar la yerba al llegar al Parque Catalunya, así que atravieso por la zona más verde que puedo.

Luego, en la tarde, nos acercamos a ver el mar. Podría ser ciclogénesis mediterránea, que ahora está de moda:

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Vivir junto al mar. Vivir mirando el mar. Vivir con las montañas a la espalda y el horizonte para navegar. Vivir luchando contra las olas. Vivir bajo las gaviotas. Vivir sobre la arena (mojada o ardiente).

Y le descubro a una amiga-conocida, tres pequeños paraísos para este verano. Una inglesa a la que viene a visitar su novio en Junio. ¿Qué le recomendaríais a una inglesa con ganas de sol y playa?

Mis tres paraísos del Mediterráneo (no quiere irse al Cantábrico… ella se lo pierde):

Paraíso 1. Dicen que la playa más bonita del mundo se llama Bolonia, y está en Cádiz (con permiso de la de San Roman  o de As Catedrais, allá en el norte). Es virgen y tiene una duna enorme que va creciendo (en esta época en que todo disminuye). Hay sitios mágicos para dormir, como la casa geodésica en la que no me importaría vivir.

Paraíso 2. Carboneras en Almería. Es una zona virgen. En Carboneras tengo una buena amiga viviendo con la que aprendí a revelar carretes de fotografías y fotos en papel baritado. Su padre es pintor, argentino y pescador en Carboneras, que  es un pueblito de pescadores para fotografiar. Cerca están los estudios donde Sergio Leone grababa los spaghetti western :). Las playas son vírgenes y espectaculares….

Paraíso 3. Cadaqués. Sin duda. Surrealista. La luz. Dalí. Callejear por un pueblo de luz. «Hasta qué punto es su belleza, que actualmente los japoneses, tienen un proyecto en construcción de una réplica exacta de Cadaqués, en un pueblo pesquero de la Costa de Japón»

 

Anatomía de las palabras

Aliento. Respiración, Respiro, Descanso. Brisa. Viento.

Breath and rest (como si no fuera lo mismo). Inspirar. Exhalar. Suspirar. Quejarse (una queja, como un lamento). Emitir (un quejido). Espirar y expirar (una vida). Y sudar (un tormento). Humear. Lanzar. Sudar.

Vencer (otra vida). Derrotar (al enemigo o al sueño). Permanecer inexpugnable, como si de la mejor fortaleza se tratase. Anhelar la victoria y alzarse victorioso. Victoria arrolladora y aplastante. Épico (el personaje). Gestas heroicas. Aeda o juglar. Sin juzgar (al ni el romancero ). Y sentir el amor a simple vista. Como una  tapadera de la tristeza de la diva. Ovación  y devoción (del público). Ósculo. Pubis. Isquión, ilión y sartorio. Poesía de la anatomía. Sístole y diástole. El movimiento de la vida. Contracción de un corazón que se encoge. La dilatación previa al sufrimiento. Auricular. Articular (sonido). Hélix y pabellón auditivo. Dedo meñique o auricular. Poner el dedo en la llaga. Producir mataduras, del roce de la piel contra la piel. Úlcera. O cáncer.

Imagen

Alveólo de pulmón, extraída de El cuerpo humano visto al microscopio.

El silencio, la música, los espacios y los algoritmos.

Llevo unos días muda. Por fuera, pero sobretodo por dentro. El silencio sirve para recogerse. Para remirar y escuchar qué es lo que no funciona. O dejarte llevar por la música interior. A veces, dejo que tímidamente un piano o una guitarra o una voz sensual me susurre al oído. Como la de William Fitzsimmons y su Beautiful Girl, que me hace recordar una anécdota de este fin de semana. Como cada sábado fui a buscar a mi madre. Maria suele esperarnos en el coche, pero esta vez (no sé porqué) quiso entrar. Una de las abuelas, que anda en la puerta haciendo ganchillo, nos recibe con una sonrisa. Mi madre, que en ese momento bajaba las escaleras, nos presenta, sobretodo a su nieta, que es la más guapa (es así para todas las abuelas). Mi madre y mi hija suben a recoger algo que la primera había olvidado y me quedo hablando con la abuela del ganchillo. Y entonce me mira, como hace tiempo me solía mirar mi propia abuela mientras hacía ganchillo y me dice: «pues anda que tú sí que eres guapa». Me rio, aunque por dentro me caiga una lágrima. Le respondo que la que es guapa es mi hija, que yo estoy ya muy mayor y estoy muy gorda, y que son los hijos los que heredan la belleza de las madres. Y entonce me lo vuelve a repetir: «no, yo hablo de ti, que eres muy guapa!. Pero qué guapa eres, sí!». Vuelvo a ver la luz de mi abuela en sus ojos, y la recuerdo, con el peinado que llevaba hace veinte años, con el pelo recogido como sólo ella sabía recogerse, con las agujas que más tarde usaría para hacerse un simple moño.

Y hoy, he vuelto a un espacio conocido y a ver personas que hacía tiempo no veía, y que creían (y siguen creyendo) en mí, y en mi capacidad para desarrollar algoritmos (aunque yo no).

Y me tiene absorta la belleza de una niña que se hace mayor, el sabor de un Somontano combinado con un queso de cabra, la capacidad de resolución de problemas de mis alumnos adultos, un dolor de muelas que no se me acaba y la voz de una vieja amiga (no por vieja ella, sino por ser una relación antigua) que me llama desde Madrid. El olor del café de las mañanas, que me trae la calle Relatores todas, absolutamente todas las mañanas. Y su voz, que aún resuena al fondo del tímpano, llamándome «Calabacita» o «xoxo» a partes iguales. ¿En qué lugar de la memoria se guardan los amores antiguos y no resueltos? Huyo de su voz y sobretodo de sus manos que, inquietas, me buscaron alguna vez  ¿En qué lugar se esconden las fórmulas de los problemas no resueltos?. Esta casa huele a incienso, a chocolate, a arena de playa del fin de semana, a mocos infantiles (por temporadas), a polvo (incapaz de llegar a todo, se acumula en las estanterías y en los objetos inútiles), a vela recién apagada. Y se va llenando de historias y de palabras.

Ara Malikian

Le denegaron la nacionalidad española. Es un músico libanés que lleva 15 años viviendo y trabajando aquí. Sus conciertos tienen una fuerza increíble y son todo un espectáculo, para los oídos, para la vista y sobretodo para el alma. Cuando la emoción te atraviesa y te llega hasta el corazón.

Estuvo en Barcelona hace poco, tocando con la Sinfónica del Vallés (otro lujito). Pero cuando me di cuenta, ya no quedaban entradas…..

De sales y otras cosas

De sales

Si algo impresionante tiene Cardona es una montaña de sal. También tiene un castillo increíble, inexpugnable desde todos los tiempos y uno de los castillos medievales más importantes de Catalunya. Pero me sigue impresionando más, mucho más, cómo somos capaces de escarbar en las mismísimas entrañas de la tierra para extraer sal. La montaña es toda sal. La puedes chupar desde cualquier parte, y es salada. El interior de sus galerías (sólo se visita la primera de ellas) está cuajado de estalactitas y estalagmitas, que se unen a una velocidad acorde con nuestros tiempos (gracias también a las filtraciones de agua entre el cloruro). Me sorprende que, a diferencia de la Sal del Himalaya (rosada y cara) no se puede comercializar. El monopolio de la sal de mesa la tienen las Salinas, gracias a un decreto de hace dos siglos.  La sal de montaña se usa básicamente para eliminar la nieve (el hielo) de las carreteras. Y para uso industrial.

De huevos

Me sorprende un capítulo de Pocoyó en que el narrador le dice que dentro de un huevo hay un bebé pollito. Pocoyó creo que iba a comerse el huevo. Pocoyó es el nombre con el que el hijo del creador rezaba sus oraciones todas las noches. Cuando apenas sabía hablar, se arrodillaba ante la su cama y murmuraba: «Jesusito de mi vida, eres niño pocoyó». Así surgió el nombre (os lo aseguro). No me extraña que confunda el huevo con la gallina. Y el pollo con el cigoto.

De transcripciones

Busqué trabajo por interné. A veces doy vueltas. Encontré una web para hacer transcripciones. Pensé que podría estar bien. Me gusta escribir y escuchar. Era un caos. Aún así llegué a transcribir 23 minutos en diciembre (hay que decir que no son 23 minutos de trabajo, claro). Pagan dos meses más tarde. No quería seguir transcribiendo hasta que no viese el resultado. Pagan en dólares. Tres con cuarenta y tres. Increíble.