Música para un martes

Tue-moi y How Fucking Romantic, me acompañan en el ipod por la mañana, mientras camino a paso rápido hasta al trabajo. Aprovecho el martes, en que mi horario se flexibiliza. Me gusta pisar la yerba al llegar al Parque Catalunya, así que atravieso por la zona más verde que puedo.

Luego, en la tarde, nos acercamos a ver el mar. Podría ser ciclogénesis mediterránea, que ahora está de moda:

2 3 1

Vivir junto al mar. Vivir mirando el mar. Vivir con las montañas a la espalda y el horizonte para navegar. Vivir luchando contra las olas. Vivir bajo las gaviotas. Vivir sobre la arena (mojada o ardiente).

Y le descubro a una amiga-conocida, tres pequeños paraísos para este verano. Una inglesa a la que viene a visitar su novio en Junio. ¿Qué le recomendaríais a una inglesa con ganas de sol y playa?

Mis tres paraísos del Mediterráneo (no quiere irse al Cantábrico… ella se lo pierde):

Paraíso 1. Dicen que la playa más bonita del mundo se llama Bolonia, y está en Cádiz (con permiso de la de San Roman  o de As Catedrais, allá en el norte). Es virgen y tiene una duna enorme que va creciendo (en esta época en que todo disminuye). Hay sitios mágicos para dormir, como la casa geodésica en la que no me importaría vivir.

Paraíso 2. Carboneras en Almería. Es una zona virgen. En Carboneras tengo una buena amiga viviendo con la que aprendí a revelar carretes de fotografías y fotos en papel baritado. Su padre es pintor, argentino y pescador en Carboneras, que  es un pueblito de pescadores para fotografiar. Cerca están los estudios donde Sergio Leone grababa los spaghetti western :). Las playas son vírgenes y espectaculares….

Paraíso 3. Cadaqués. Sin duda. Surrealista. La luz. Dalí. Callejear por un pueblo de luz. “Hasta qué punto es su belleza, que actualmente los japoneses, tienen un proyecto en construcción de una réplica exacta de Cadaqués, en un pueblo pesquero de la Costa de Japón”

 

2 comentarios en “Música para un martes

  1. Yo no la enviaría a Carboneras Carboneras. El pueblo en sí no está mal, pero ya no es tan pueblito, y tiene casi en el casco urbano una central térmica de carbón que asusta. La mandaría a Aguamarga, cuatro km más al sur, o a cualquiera de los otros pueblecitos de pescadores que salpican el parque natural del Cabo de Gata. Estuve el verano pasado y, desde luego, es una maravilla en la que merece mucho la pena perderse. En junio además casi no habrá turistas. Bonitos paraísos.
    Ah, y coincido contigo en que tu amiga se lo pierde por no querer visitar el Cantábrico.
    Un abrazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s