Easter time

Ando con mis insomnios en una casa en el mar. Estos días han sido un descanso en toda regla: comer, dormir y pasear por la playa. Ni siquiera he escrito, ni he corregido nada, y apenas he leído. Sólo vida contemplativa: risas, alcohol (en buena compañía), marisco (casquería, dice Trini, y nosotros nos reímos con ella), siesta…. Con la familia escogida, ando convertida en una Gutiérrez más.

Empezó, además, un nuevo ciclo. Soplé las velas dos días antes, entre amigos. Pero el dieciocho, él, como siempre, desde hace siete años, fue el primero en felicitarme. Extrañamente siempre ahí. Me cantó al oído una de esas rumbitas suyas: “Hoy cumple mi niña, un añito más…”. Nos reímos y más tarde, para acabar el día, me envió un mensajito, de esos suyos, recordándome cuánto me quería. Si él supiese cómo lo echo de menos… Porque luego tengo que recordarme a mí misma que en realidad no está. Que en el día a día, que es donde el amor se construye, se lo pasa en AVE, en el gim o con las rubias que van apareciendo en su camino.

Y hoy, que regreso a casa, la realidad se agolpa en la cabeza y aumenta la lista de cosas que está por hacer. Voy a llamarla “la lista invencible” porque nunca se acaba. Un día la tiraré al mar, como tiré todos sus regalos y todas sus promesas. En realidad, todo está por hacer (¿Martí i Pol?) y es por eso que todo puede hacerse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s