Proyecto “baldufa”

ImagenTodas las ciudades tienen barrios periféricos que suelen estar teñidos de otros colores. Suelen ser barrios donde la gente habla lenguas diferentes y se visten diferente. Incluso, a veces, los criterios para tener una buena vida, son diferentes. En Sabadell, uno de ellos, se llama Torre-Romeu, aunque todos los que viven en él lo llaman Torromeu. Uno sabe si pertenece o no a ese barrio por el nombre que utilizan para denominarlo. Es un barrio donde históricamente vivían básicamente gitanos. Hoy es multicultural, multiracial con todos los múltiplos que se nos ocurran a los que nos sentimos en esa extraña masa más uniforme.

Los miércoles Trini suele recoger a Maria. Yo la voy a buscar después del trabajo. Trini vive en Torre-romeu desde hace unos dos años, en que decidió alquilar su piso, algo más céntrico, e irse a vivir con su hermana. Fue la manera de recortar gastos y poder mantener la hipoteca de su casa. Alex, su hijo, tiene varias peonzas. Se ha puesto de moda estos días bailar la peonza. Los juegos de los niños son recurrentes, aunque las peonzas (baldufas en catalán) son mucho más sofisticadas que en otros tiempos. Ahora tienen nombres exóticos (“la cobra”, “la diamante”, “la neptuno roller”….) y algunas incluso, una punta metálica que rueda sola. Hacen auténticas virguerías en forma de piruetas. Alex tiene unas diez “baldufas”, que presta a los niños que juegan con él en la plaza. De vez en cuando regala alguna, pero como todos los niños, quiere sus juguetes y no está dispuesto a que cada vez que su madre le diga que regale una, él tenga que deshacerse de ellas. Los niños (y niñas) son en su mayoría subsaharianos. Negros hasta la saciedad. Tienen unos enormes ojos negros llenos de pestañas, el pelo sale de la cabeza a “pegotes”, rizado en sí mismo. Uno de ellos me mira, mientras enrollo una cuerda alrededor de una de las peonzas de Álex para que la baile. Le digo: “pero qué guapo eres, rubio!”. Me mira y sonríe. No sé si me ha entendido, pero me mira y me sonríe.

Qué sencilla es la risa de un niño, y qué fácil.

Esta semana pensaba recoger peonzas entre los profesores. La mayoría tienen hijos, y nuestros hijos se cansan pronto de todo, incluso de la última peonza que les ha comprado. Estoy deseando ir el viernes a la tarde a repartir peonzas a Torre-Romeu.

 

Un comentario en “Proyecto “baldufa”

  1. Qué bonitas eran las baldufas de madera. Recuedo que las pintábamos y que mostrábamos orgullosos las marcas de “guerra” causadas por los impactos de las puntas metálicas de otras baldufas. Las de ahora me parecen menos auténticas, pero aun así tu proyecto me parece estupendo. Saludos!

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