(De paréntesis)

No sé si es el cansancio (a veces lo siento como una enfermedad crónica), el día intenso y complicado de hoy (junto a dos de las personas que más quiero en este mundo)… no sé si son esos nuevos frentes que se abren ante mí y que siento que tengo que resolver desde la responsabilidad que me ahoga (una conversación pendiente con mi padre, un nuevo “fuego” que apagar con mi madre….), enfrentarme a un nuevo reto laboral (del que a medida que avanza el verano y se acerca el momento, me voy arrepintiendo). No sé si es el exceso de paréntesis (en el texto y en mi vida). Siempre pospongo lo que, en principio, debería ser una urgencia para mí: yo, que no es poco.

Por un momento hoy pensé en que quería que se me acabara la vida. Sentí encogerse el corazón, de la misma manera que Raúl describe el miedo. Sentí que el aire faltaba en el alma, como si todo se lo hubieran llevado los suspiros. Sentí que ya no estaba en sus ojos y que yo, que lo amé, ya no lo amaría más. Y el desasiego volvía al estómago, cada vez que ella pronunciaba mi nombre, que no es mi nombre, pero es el nombre con que ella me conoce. Sentí que no iban a haber nunca suficientes canciones, suficientes abrazos, suficientes te quiero, suficientes noches de insomnio controlando la respiración ajena. Hoy sentí que sería fácil caer por un acantilado, a pesar de ese ancla que tengo con la vida y que a la vez me desconecta de ella.

Yo me pregunto si tenemos la vida que nos merecemos. Si se la merece el ministro de Justicia. Si hay justicia. Me pregunto si son necesarias las presencias que más tarde se convertirán en ausencias. Me pregunto si hay en esa linia de tiempo que podría ser una vida (o dos), algún punto de inflexión, alguna asíntota, algún periodo de repetición. Y si hay la posibilidad, al salir de algún periodo, de algún pequeño cambio que modifique la solución final. Entrar en un bucle para salir convertido en otra cosa. Una función para ser feliz.

Tengo una bomba dentro a punto de estallar.

7 comentarios en “(De paréntesis)

  1. Creo que todos sentimos a veces que la vida nos ahoga, que no podemos más, que sería tan descansado cerrar los ojos y dormir para siempre…. Pero aunque duela, aunque nos cueste, hay que seguir adelante; por nosotros mismos, pero también por los que nos quieren, que a veces son pocos y a veces son muchos, pero todos somos el mundo para alguien, y dejarles sin mundo, matar la alegría en los ojos de otra persona, creo que es tan triste que debemos seguirlo intentando, tenemos que levantarnos otra vez, decir lo que pensamos, no permitir que nos hieran, ir poco a poco, problema a problema. Y pedir ayuda y consejo cuando se pueda, y desahogarse con alguien, seguro que te sorprende sabe cuánta gente que parece feliz guarda dentro una pena muy grande. ¡Ánimo! ¡Eres una persona fuerte!

    1. Tus palabras y tus miradas siempre son un consuelo. No sé qué extraña complicidad siento contigo, Zoe (la niña de la mesa de luz).

      Besos.

  2. De Antonio Machado es este poema que aunque relacionado con el arte, se puede aplicar perfectamente al arte de existir. Se llama Consejo:

    Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,
    así en la costa un barco;
    todo el que aguarda sabe que la victoria es suya
    porque la vida es larga y el arte es un juguete
    y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera,
    aguarda sin partir y siempre espera
    que el arte es largo y además no importa.

    Un abrazo.

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