No estamos preparados

No estamos preparados para quedarnos huérfanos. No sé cómo mitigar el dolor de un amigo que hoy cruza un océano para enterrar a su padre. Me pregunto qué memorias debe él guardar de su infancia. Cuántas de esas memorias quedaron en otro continente, cuando él decidió empezar de nuevo en este país. No puedo evitar pensar en ese dolor (y en él), que tan profundo me parece y tanto me remueve, porque hemos de pasar todos por ahí. Lo natural no siempre es lo más sencillo. Y será porque estoy en una franja de edad en que mis amigos empiezan a enterrar a sus padres y me trae a la consciencia que algún día, yo, tendré que enterrar a los míos. Devolver a la tierra tus raíces. Y saber que un día volveremos a ser lo mismo. Una y otra vez. Y dejaremos en la superficie sólo un trocito de nosotros. La inmortalidad en forma de ADN. Y la miro, mientras duerme, y siento que sólo ella será capaz de hacerme superar ese dolor.

Sé que estará bien, a pesar de la soledad. Sólo espero que esté mejor. En breve, que esté mejor.

2 comentarios en “No estamos preparados

  1. No estamos preparados para las ausencias de los que queremos. Ni hay consuelo para los que quedamos. Solo el tiempo acaba mitigando el dolor.
    Un beso

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