El Feng Shui y las matemáticas

Antalya (foto tomada de la red, sin autor)

Cuando acabé COU (soy de una generación), y tenía que tomar la decisión de qué quería seguir estudiando, estaba entre Arquitectura, Bellas Artes o Matemáticas. Finalmente me decidí por las Matemáticas, que me parecieron que era el inicio de todo. La parte artística pude después compensarla estudiando Joyería en la Escola Massana y con un máster de Fotografía. En la Massana volví a  dibujar, a pintar, a diseñar y además me enseñaron técnicas de taller, a trabajar la plata, repujados e incluso encastar piedras en una pieza construida por nosotros. En EFTI me enseñaron a mirar las fotografías y el mundo. Pero siempre me quedó esa espinita por la arquitectura. En un viaje a Turquía, en Antalya,  conocí a una mujer sorprendente. Era matemática y llegó a estudiar arquitectura para construir la casa donde habitaba. La casa era preciosa, de techos altos y diferentes niveles y tenía un patio de arcos donde desayunábamos todas las mañanas. Recuerdo que el desayuno incluía sandía y aceitunas negras. También había diseñado las lámparas que colgaban de los techos artesanados, sin dañar prácticamente la estética. Me sorprendió la capacidad de aquella mujer para llevar a cabo sus proyectos, demostrando una fuerza de voluntad y una valentía fuera de lo común. Además, había enviudado joven y había criado a su hijo prácticamente sola. Qué extrañas conexiones nos unen, o quizás es mi manera de mirar el mundo, porque ninguno de los que hicimos aquel viaje juntos la recuerda. El caso es que sentí que aquella casa acogía como hacía tiempo no me sentía acogida en ningún sitio, y es uno de esos lugares a los que algún día me gustaría volver. Antalya además, está repleta de turistas alemanes, borrachos y conduciendo descapotables como imbéciles por una calles estrechas y encantadoras, de las que recuerdo especialmente el verde de las ventanas de madera. Aquella casa era un oasis en una ciudad que bien podía convertirse en Lloret.

Años más tarde intenté estudiar arquitectura en la escuela de Sant Cugat. Además, trabajaba allí un antiguo profesor mío de matemáticas en el instituto que aún recuerdo: Jesús Salillas., con el que llegué a ponerme en contacto y me animó a hacerlo. Pero mis notas del expediente de la carrera son más bien mediocres (hubiera entrado de sobras con la nota de la selectividad y el COU, pero si tenías una carrera ya no podía hacerlo). Es curioso, porque tengo claro que si hubiera hecho otra carrera mis notas hubieran sido mejores… pero aquí no se valoraba la dificultad de la primera carrera que habías estudiado. Sea como sea, esa historia quedó aparcada.

Pero durante años, Jose siempre me ha dicho que tengo capacidad para convertir cualquier rincón en algo habitable. Uno tiene que reconocer sus talentos. Él siempre dice que de forma natural aplico técnicas de Feng Shui. Y así apareció, ya hace algún tiempo, el Feng Shui en mi vida.

Me doy cuenta que con el tiempo necesito meditar más las cosas. Parece que tengan que reposar los datos durante más tiempo en la cabeza hasta llegar a entenderlos. El jueves participé en una “master-class” de FengShui en la escuela Feng Shui Natural. Llevo tiempo siguiendo la actividad de Natividad y Silvestre y ya intenté el año pasado hacer el curso con ellos, pero por problemas de tiempo fue imposible. Este año le pedí explícitamente a la Cap d’Estudis que en mi horario me dejase una determinada mañana libre, en previsión de que finalmente decidiese (y pudiese) hacer el curso de Feng-Shui. La conferencia fue fantástica pero lo mejor de todo es que mientras Natividad iba explicando casos concretos de sus clientes e iba dejando caer algunas ideas sobre la vida, yo me proyectaba claramente en el lugar en que ella estaba, yo me visualizaba ahí, igual que en la época del instituto, me proyecté en la profesora que nos daba matemáticas y me dije: “yo quiero ser como ella, y explicar las integrales tan bien como ella me las ha explicado a mí…”. La demostración de las integrales fue uno de los puntos claves por mi amor a las matemáticas… fue el momento en que vi claramente que sí, que es así, que las matemáticas explican el mundo. El Feng Shui, lejos de lo que podamos creer, tiene mucho de matemáticas y de ciencia. No es sólo utilizar unos determinados colores en un determinado lugar. Pero lo que realmente más me impactó, fue que los principios básicos del Feng-Shui tienen que ver con la búsqueda de la belleza. Últimamente no hago más que decirle a Maria que Sabadell es una ciudad muy fea, que cómo puede ser que quiera vivir en una ciudad tan fea con la de ciudades bonitas que hemos visitado. Porque, al final, ¿no es belleza lo que todos buscamos? (cada uno de la manera en que la entienda). La belleza nos da paz.

 

Un comentario en “El Feng Shui y las matemáticas

  1. “La belleza nos da paz”. Qué gran verdad. Puede sonar superficial, pero como dices, la belleza puede ser muchas cosas, no necesariamente un concepto estético. Yo huí de una ciudad tan o más fea que Sabadell y he ganado cantidades industriales de paz. Un abrazo.

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