La batalla con uno mismo

Hay días en que me levanto sabiendo que voy a tener una batalla conmigo misma para llevar la vida. Días en que despertarte después de las siete va a ser un mal augurio. Como si dormir hubiese sido una pérdida de tiempo. Son esos días en que no tengo ganas ni de hacerme el zumo de limón matinal. Abro la nevera y arraso con cualquier cosa que encuentre en ella. Son días en que me volvería a meter bajo el edredón y dormiría hasta un nuevo amanecer. A veces, esos días es mejor que haga sol. Una puede acabar animándose yendo a la playa, tomándose una cerveza en algún chiringuito, en una playa perdida y no demasiado bonita, como puede ser la del Prat o Gavà. A veces, una no necesita un gran paisaje alrededor para admirar el mar. El mar es en sí el espectáculo, y no es necesario que haya un gran decorado de casitas blancas a su orilla. Quizás mejor sólo tierra. Tierra y mar. No hay más. Y a veces, algunas veces, esos días resultan ser los mejores. Aparece un camarero divertido, que le añade un mojito a las tres cervezas que has pedido, que es chisposo y te explica dónde puedes comprar los mejores huevos y capones de El Prat. Cuál es la mejor época para venir a compar alcachofas y dónde está el mirador desde el que fotografiar los aviones que aterrizan y despegan en Barcelona.

Si llueve, en cambio, puedes optar por la nostalgia. La manta, una peli tonta, leer algo pendiente, escribir.

Uno decide cómo empujar la vida. Y hay que saber encontrar en los detalles pequeños las grandes verdades del porqué vivir.

Hoy no tengo un buen día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s