De libros, orden y desorden

Escribo desordenado porque vivo desordenadamente.Me despierto a las cinco de la mañana y pongo la lavadora, aprovechando que no tengo vecinos ni arriba (el piso de arriba es un despacho), ni abajo (es un local comercial), ni a un lado (la iglesia), ni al otro (donde está instalada una extraña asociación de fumadores que tienen un bar privado). En un arranque de hambre me he puesto a comer palitos y luego he decidido “poner orden” en una de las estanterías de libros. La mayoría de mis libros están en cajas en un garaje. No exagero si digo que antes del verano trasladé unas 25 cajas de tamaño medio. Sólo dejé los libros que me parecían importantes (en el tiempo) o que estaba leyendo en ese momento. Los de poesía, los de Carmen Martín Gaite, los de Giaconda Belli, los de Vázquez Montalbán, 4 ó 5 libros de literatura inglesa y algún que otro clásico. Entonces descubro algunos títulos y pienso ¿qué hace esto aquí?. Algunos títulos se colaron en la selección, y sin embargo, empiezo a echar en falta algunos otros. También descubro un estante lleno de líbretas. Las ojeo y me doy cuenta que en esas libretas está la mitad de mi vida explicada (fue antes de descubrir los blogs). Algunas han recorrido un país entero y están llenas de anécdotas, de tickets, de recuerdos…, tienen títulos sugerentes: “Viaje al país de las tierras altas”, “Viaje al país de las pirámides”, “Viaje al país de la muralla”…. Otras contienen cuentos que, ahora que releo, dudo que los escribiese yo. Hay también algunas cartas de amor de antiguos desamores. También pensé que me había deshecho de todas, y sin embargo, está bien conservar alguna carta de amor de vez en cuando. Como el hambre va in crescendo (no sé si son las letras o que cenamos ayer muy temprano y nos dormimos como a las nueve de la noche), los palitos han dado paso a las sobras de un tabulé (no quiero ni pensar los días que lleva el tabulé en la nevera). Y en ese orden desordenado en el que vuelvo a colocar los libros, los organizo por orden de importancia. Las prioridades en cada momento han ido cambiando, y ahora tienen un sitio especial un puñado de manuales de Feng Shui (José todos los años me ha regalado para mi cumpleaños un libro de FengShui, siempre intentando convencerme de que me dedique, que tengo talento….), dos libros de navegación a vela (uno de ellos es el manual del PER, que tengo pendiente desde hace un par de años) y algún libro de inglés. Dos libros pendientes de leer (aún desde el verano) y como un espejismo, aparece el Kindle. Como si se tratase de un infinitésimo, coloqué más de 600 títulos en medio de dos libros en inglés.

Y ahora, que he mitigado el hambre y el desasosiego del alma, creo que voy a dormir un par de horas más.

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