Regalos que te da la vida

No siempre la vida nos pone delante personas para que aprendamos. A veces nos las pone para que ellas aprendan de nosotros. Creo que forma parte de aumentar mi autoestima empezar a verlo así. Este año, en el camino me estoy encontrando gente maravillosa y, aunque siempre he pensado que es así porque yo debo aprender algo, hoy he sentido que también puede ser al revés. Y dar, es una bonita manera de recibir.

espejoYo creo que nos gustamos desde que nos vimos. Tiene la risa de Katrina, el olor de Katrina, la sonrisa de Katrina. Y eso, aunque ella no lo supiera, ya le daba puntos. Yo no sé qué vio ella en mí, pero a los dos días nos dimos abrazos como si fuéramos viejas amigas. Ahora empiezo a pensar que lo somos. Hoy nos fuimos a tomar una cerveza juntas (media horita, le dije, que así voy a recoger a mi hija un poquito antes… aunque he llegado a la hora de siempre). Algo más de dos horas de cháchara me ha hecho ver que me va a acompañar un buen rato en la vida. Es adorable. Con la carita de niña y el pelo pintado de color ceniza. Así disimulo mejor las canas. Tiene un cuerpo diminuto por fuera, pero enorme por dentro. ¿Cómo puede caber tanta humanidad en un cuerpo tan pequeño? Desde el principio pensé que era payasa de profesión. Clown, creo que le dije a Aida (otro regalo de la vida) uno de los primeros días que le hablé de ella. Hoy, mirándonos a los ojos, sentadas en una terraza de la plaza de la Vila de Gràcia, entre risas me confiesa que una amiga le ha regalado un taller de clown,que tiene muchas ganas de hacerlo, porque siempre se ha conectado con la risa y con el hacer reír a los demás…. No puede ser, le digo, yo pensé que era clown de profesión. Un ratito antes, mientras me explicaba la primera parte de su vida, una vida difícil, con un novio delincuente, con mil drogas, un padre ausente, una madre controladora, una vida de barrio, robando coches y poniéndose hasta el culo de todo… le digo que qué interesante me parecía su vida. No lo digo porque sí. Las vidas fáciles no son interesantes. Me fascinan aquellas curradas, las vividas, las peleadas desde dentro. A ella se le saltan las lágrimas y me dice que es la primera vez que alguien le dice que su vida es interesante.  Pero es que lo es. Le repito. Yo la veo como una reina. Ella se ve como un peón. Nos hemos despedido con abrazos y besos desde el corazón.

En otra parte me cruzo por teléfono con un tipo divertido. Me vende un coche. Tendría que ir a buscarlo a Alicante. El concesionario nos paga un hotel en Alicante, me dice.  Mira qué bien, no conozco Alicante, pero iré sola o como mucho con mi hija, no hay marido. Pues perfecto, así te enseño yo Alicante. Otro siete, me repito por dentro,  fijo. Comercial, divertido, espontáneo. Sonrío.

Y llevo días con la letra en la cabeza. Es una de mis canciones favoritas. Bien versionada por Loquillo.

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