Decía mi abuela que Dios aprieta pero no ahoga.

Ceno una lata de piña en su jugo, una bolsita de frutos secos crudos y un vaso de horchata bien fría. He comprado escalopes de tofu, pero no tengo ganas de cocinar.

Maria se queda a cenar y a dormir en casa de una vecina. Me ha dado el plano de su casa para que le haga el mapa de estrellas. Me va a presentar a un estudio de arquitectura. Me anima a que me dedique al Feng Shui en las empresas.

Tengo que adelgazarme.

Quiero llegar a Galicia. Me apetece caminar a través de los montes con la ría al fondo.  Ver a mi padre. Escribir y leer. Irnos a las playas frías: A praia do Vidreiro. A praia de Morouzos. La de San Anton de Espasante.  A praia de Arealonga. No hacer nada. Este año vienen muchos de mis tíos: el tío Pepe y Amparo desde Miami, la tía Rai de Málaga y la tía Carmen de Inglaterra. Quiero reunirlos en casa de los abuelos. Hacer una empanada y unas tortillas de berberechos. Hablar de las anécdotas que recordamos de la casa. Intentar no discutirnos. Rozar la hierba.  Hacer café en la cafetera de la abuela.

Tengo que corregir 25 exámenes de Aplicaciones web (con código), unos 40 de PL/SQL, 25 de Usabilidad y unos 100 ejercicios de Inglés técnico (estos me los voy a mirar por encima). Pero aquí ando, escribiendo, escuchando música, viendo fotos y echando de menos un paisaje.

Hemos vendido el piso de mis padres. Es un respiro. Porque Dios aprieta pero no ahoga. Ya lo decía mi abuela.

Tú, que siempre me haces pensar

Ayer me hiciste pensar. Tú, que siempre me haces pensar. Yo no pasé una “crisis de los 40”. No tuve necesidad de comprar un descapotable, ni de hacer el “viaje de mi vida”. Maria tenía unos tres años, así que no me dio tiempo. Sí recuerdo los 30 y no sé porqué lo recuerdo como algo negativo. El innombrable me preparó una fiesta sorpresa y me vinieron a recoger al instituto donde estaba entonces trabajando con un enorme ramo de rosas. Igual en ese momento aún me quería. Tampoco lo recuerdo. A veces, siento que he perdido la caja donde guardaba los recuerdos buenos con él.

Luego estuve haciendo repaso de cómo se quitaba la camiseta y cómo orinaba, si de pie o sentado. Acepto tu tesis que son dos buenos argumentos para enamorarse de un hombre. Sólo he conocido a uno que se quite la camiseta desde la nuca y que mee sentado. Da la sensación que son justo los que no tienen que demostrar nada (aunque lo demuestren todo). Me enamoré de él y aún sigo enrocada en una historia que no existe pero no me deja avanzar. Los amores más poderosos surgen de nuestra propia cabeza, aunque en realidad la vida debe demostrarse con hechos y no con palabras. Él es un hombre lleno de palabras. Al menos conmigo. Y sí, tienes razón en algo. (Confieso que he entrado en el feis para encontrar la frase exacta). Yo escribí algo que había leído en algún sitio, o alguien me había dicho: “Cuando te permites lo que te mereces, atraes lo que necesitas..” y tú me contestaste: “aquello que la vida me trae, es lo que puedo tomar”. Dijiste algo bonito también, sobre mí. Eres sin duda una de las mujeres que traes a mi vida lo que necesito en este momento, las palabras que tengo que escuchar y las reflexiones (y decisiones) que tengo que sentir. Te echaba de menos.

Y estos días la rutina puede conmigo. Exámenes, corregir, cerrar los cursos, decidir si quiero (o no) continuar en el IOC el próximo curso. En realidad querría: dormir más, comer menos, hacer más ejercicio, ir más a la playa y a la montaña, escuchar más música, leer más, querer más….

La vida debería ser más fácil.

Esta canción me emociona terriblemente…..especialmente cuando sube, a partir del minuto 2:52. Ese trocito, deberían subirlo al cielo de las melodías.

Internet. Las redes sociales. Las otras cosas.

Como muchos de nosotros creo que pierdo mucho tiempo buscando cosas inútiles en internet. Desde pisos que nunca voy a alquilar/comprar, a textos que nunca voy a leer, a ropa que nunca me voy a poner…. Navego sin rumbo concreto. Y empiezas mirando una cosita y acabas en vete a saber dónde. Leyendo, en el mejor de los casos, algo interesante.

Pero el otro día llega una propuesta, desde el otro lado del mundo. Un amigo cuelga en su muro de Facebook: “My 30 days with no Facebook in my life start… now!!”. En privado llega la propuesta de hacer lo mismo. Es algo así como un reto. Yo, sinceramente, no creo que sea capaz, pero voy a intentarlo. Últimamente ando curioseando en los muros de mis ex. Así descubro que uno de ellos ha tenido dos hijos y se dedica a la fotografía. El inombrable está en plena campaña política, como imaginaba, pero ha acabado discutiendo con un amigo del alma (si es que tiene, alma, me refiero). O el padre de Maria está mucho más montañero que nunca.  No sé si hacerles llegar a todos ellos un resumen de la privacidad en las redes sociales… o simplemente (mucho más sencillo) dejar de curiosear donde ya no toca, porque en realidad no me parece sano y no me está sentando bien.

Estoy convencida que esa media horita que antes le dedicaba al placer de picotear aquí y allá, mirando fotos, leyendo artículos que unos y otros escribían, o mirando los comentarios de los amigos que cada uno conserva, voy a poder dedicarla a cosas mucho más productivas. De momento, en la mesilla de luz (palabra adoptada de Zoe) se me acumulan algunos libros interesantes. A saber:







Eso, y un montón de otras cosas que tiene la vida real….

Cristina Gayarre

Descubrí su obra aquél verano en la Casa de la Cultura de San Lorenzo del Escorial. Así, como por casualidad, acabamos viendo una exposición suya.  A Maria le encantó una de sus litografías e incluso le hice una foto delante de ella. También había muestras de gubias y linóleos y yo me acordé del tórculo de Rabel. La litografía se llamaba Sembrando y según la propia Cristina “… es un grabado que representaSembrando a una mujer creando luz en su vida, y esa luz que da luego le  vuelve…” Debe ser por eso que nos gustó a las dos. Le propuse que sería mi regalo de cumpleaños, aunque llegado su cumpleaños prefirió muñecas y libros, y me pareció más propia de su edad. Así que me la he regalado yo para el mío.

Ha llegado hace unos días, y ando pensando cómo emmarcarla.

Me fascinan sus mujeres porque las mujeres somos fascinantes.