Cuando te sueño

Tu madre nos hace foie con cebolla caramelizada. Puestos a soñar, qué mejor manjar. Tú le sueltas: “¡Anda, mama!” (así, sin tilde) y le arrebatas un enorme cuchillo y te pones a cortar cebolla como si fueras el mejor chef del mundo. Ella me mira, con aquella mirada de complicidad que sólo pueden tener dos mujeres enamoradas del mismo hombre, con aquella mirada que nos intercambiamos el primer día que nos conocimos, y me dice (otra vez), bajito: “Mi hijo es muy bueno, pero muy fanfarrón”. Yo sonrío, y tú miras al cielo. “Como su padre”. Añade. Y cierras los ojos, arqueas las cejas y mueves la cabeza, en ese gesto tan tuyo que quiere decir “No hay remedio”.

Y ya en la cama, Maria duerme a mi lado. Tú te quitas la camiseta, arrancándola por el cogote. Queda un sitio minúsculo entre la pared y mi vientre. Te pregunto si prefieres dormir en otra cama. “No”, me dices como otras veces, “prefiero dormir con vosotras”. Y te acurrucas junto a mí y nos dormimos abrazados.

Cuando te sueño te echo de menos.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s