El verano

Días de calor. Tardes de mecedora. Leer un libro tras otro, libros pendientes que han ido quedando durante el año en estanterías. Regresar a la tierra donde sientes que perteneces, a la que algún día volverás, aunque sea mezclada con agua. Que el tiempo pase y se convierta en infinito. No hacer nada. Ver cómo se pone el sol, cómo aparece el sol. Que te traigan el pan a casa. Ver una película hasta las tantas. O dos. Descubrir algún lugar nuevo. En otro idioma. Soñar nuevos proyectos. Caminar por el bosque, entre eucaliptus y castaños.