No tengo miedo… pero sí.

Leo un artículo de Cristina Fallarás en Público, y me sorprendo a mí misma. Habla del miedo de las mujeres, como algo normalizado. Miedo a sacar la basura solas por la noche. Miedo a un aparcamiento público. Miedo a pasear sola en el campo. Me sorprendo porque son cosas que hago habitualmente. Suelo sacar la basura por la noche, sola. Suelo regresar sola cuando salgo a cenar con amigos y si lo hago en Barcelona (que es lo habitual) suelo recoger el coche del parking sola. En Galicia, como mi padre vive cerca del bosque, suelo salir de madrugada a pasear (diría a correr, pero mi prótesis no me permite más de 5 min). Me gusta el amanecer sobre la ría y el olor de la mañana a tierra húmeda, a eucaliptos, a carballos y castañeiros…. No tengo miedo. Nunca he tenido. He paseado por ciudades extrañas. He vivido fuera algún tiempo y me he enfrentado a regresar sola a casa, a casas distintas a horas diversas. En Madrid, solía pasar el fin de semana en casa del novio de turno y regresaba sola al centro el domingo por la noche, sola (los novios solían vivir en otras ciudades, no sé aún porqué). O en Londres, hemos paseado solas al atardecer por Hyde Park, todas los días que hemos estado allí. No tengo miedo. Nunca he tenido. Pero miro a Maria, a Maria especialmente porque tiene 11 años y empieza a verse mayor, y tengo miedo por ella. No la querré dejar salir sola por la noche, igual que no la dejaba en la piscina ni un segundo sin vigilancia hasta que aprendió a nadar. Me planteo (y me parece absurdo) que es necesario que haga alguna clase de defensa personal. Y le agradeceré enormemente a David que les enseñe (a las niñas de la tribu) unas clases de Aikido. Tengo miedo por ella. Por ellas.

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2 comentarios en “No tengo miedo… pero sí.

  1. El miedo no es malo en sí mismo. Nos hablan de la posible pérdida de algo que nos importa y nos hace cuidarnos. Lo malo es cuando lo sentimos en exceso y nos paraliza. Yo siempre fui, y soy, miedosa. Y las veces que quise desafiar mi miedo me pasaron cosas que me confirmaron que tenía motivos para tener miedo (también estoy convencida de que el mismo miedo hizo que me ocurrieran). Lo terrible de ahora es que se pretende combatir las causas del miedo convenciéndonos a las mujeres de que no andemos solas, en lugar de educar para que los agresores no lo sean.

    Bicos

    1. Justo es eso lo que me sorprende, que esté pensando en buscar la manera que mi hija puede defenderse en vez de pensar en la manera que la sociedad no la lastime. Pero no podemos educar a una sociedad en tan poco tiempo. Además, tengo la sensación de que esta sociedad está cada vez más loca y vamos hacia atrás. Yo nunca tuve miedo, y no quiero que ella lo tenga. Ni al mar, ni a los hombres. Pero ahora creo que ambas cosas me dan miedo por igual.

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