Papel higiénico

 

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A Maria le he repetido muchas veces que somos unas privilegiadas. No porque tenemos una casa (incluso podríamos presumir de tener dos), un coche, podemos escoger qué comer, dónde ir de vacaciones o cambiarnos de ropa continuamente… sino porque tenemos papel higiénico. En un mundo donde medio mundo no tiene papel para escribir, el otro medio tiene papel para limpiarse el culo. Somos de esa mitad del mundo donde nos limpiamos el culo con papel. Siempre que se acaba un rollo pienso «¡Ay del día que no tenga otro rollo para substituir a este!»

En mi niñez/adolescencia se puso de moda un proyecto que se llamaba PenPal (he descubierto que hoy existe una página web con el mismo objetivo). La idea era poder escribirte con niños de otra parte del mundo. Diría que desde la escuela nos proporcinaron direcciones de niños con los que podíamos escribirnos (hoy en día todo es tan fácil….tanto como crearte una cuenta y visualizar perfiles). Yo escogí Canadá y Marruecos y durante años me escribí (cartas manuscritas, enviadas a correos) con una niña canadiense y un niño marroquí. Diría que guardo estas cartas (junto las cartas infinitas que me escribía con mi prima) en alguna caja. De la niña canadiense recuerdo que vivía en Quebec, y aunque era francófona nos escribíamos en inglés (el mío macarrónico, ayudada por el profe de inglés y un diccionario). Me explicó que descendía de familia esquimal y cuando me envió una foto me pareció más china que otra cosa. Tenía los ojos rasgados y la piel tirando a dorado. El pelo liso absoluto con un corte muy asiático. Del niño marroquí recuerdo que continuamente me pedía si podía enviarle colores. Yo no entendía que me pidiera colores, me parecía que colores era algo que todo el mundo tenía, pero él insistía en las cartas. Lo que sí recuerdo era que el papel de mi PenPal canadiense era de colores, incluso con dibujos y los sobres eran a juego mientras que el de mi PenPal marroquí era un papel sencillo. Un día le pedí a mi madre si podía enviar un paquete (pequeño) a Marruecos, si podía preguntar cuánto costaba en Correos. No era excesivo y le enviamos una caja de colores y una libreta de hojas blancas para dibujar. No recuerdo si me contestó.   Pero fue uno de los primeros contacto con las diferencias en el mundo.

De ahí la importancia del papel higiénico.

 

*la foto es de un artículo de Justin Case, publicado en su blog la Republica Insólita, pero sin mención explícita del autor