La aceitera

aceiteraTodavía conservo objetos de otra vida. Tienen la extraña capacidad de conectarnos con emociones. Recuerdo que Nati nos hablaba de los «hilos emocionales» que establecemos con las cosas y que no nos permiten deshacernos de ellas. La aceitera es una de ellas. Era una botella de Cardhu que nos acabamos con amigos alguna vez que vinieron a casa a cenar. Reconozco que ahora me cuesta mucho invitar a amigos a cenar a casa (también tiene que ver con el cansancio), pero antes, en nuestra casa siempre solía haber alguna cena o una comida los fines de semana con amigos.  Así que las botellas de orujo, Cardhu y sobretodo ron iban apreciendo y desapareciendo a cierta velocidad. En una se nos ocurrió (no sé si a él o a mí) convertirla en una aceitera. Después, años más tarde, recuerdo que Estrellita hablaba pestes de la aceitera, a la que se le caía el tapón o no soltaba aceite suficiente. «No la soporto», era su expresión. Y a mí me hacía gracia aquel «no la soporto» tan suyo, de manera que la aceitera últimamente me recordaba más a Estrellita que al Innombrable. Pero la semana pasada decicí que nos íbamos a ir deshaciendo de cosas emocionales. Porque se empiezan a hacer nudos y no quería que llegase un tercero alabando o criticando a la aceitera de la botella de Cardhu (pobre ella, qué culpa tiene). Ahora tenemos una aceitera convencional, con tapón de corcho. Menos bonita, pero más práctica. Podría hacer una lista de «cosas» que conservo por no cortar ese hilo emocional. ¿Y vosotros?¿Conserváis cosas que os recuerdan otra vida?

Postdata. Al Innombrable me lo crucé el otro día por la calle. Que en 16 años no nos hayamos visto viviendo ambos en menos de 40 km cuadrados, en dos ciudades diferentes pero que se tocan,  siempre me pareció sorprendente. Cuando me enteré que se había mudado aquí pensé que un día u otro seguro que nos cruzábamos. Él no me vio. Y yo me quedé paralizada. Todavía no sé cómo reaccionaria si me lo encuentro de frente. Ojalá las probabilidades funcionen, y no nos volvamos a ver.