De matemáticos y otros animales

Los matemáticos escribimos siempre sobre otros matemáticos. Hay una cierta admiración entre nosotros, no se puede evitar. Así que si alguien menciona a Hardy (Godfrey Harold) a Claudi Alsina o a Pitágoras (por citar a tres divulgadores matemáticos de diferentes tiempos) tú sientes en el interior que formas parte de ese grupo extraño de animales a los que nos gustan (nos apasionan) las matemáticas, aunque no ejerzas como divulgadora o no seas una gran comunicadora.

Una de esas charlitas que les meto a mis alumnos algún día tonto es la de Eduardo Saenz de Cabezón: las matemáticas nos hacen más libres. Sobretodo cuando llevan varios días preguntándome para qué sirven las matemáticas. Pero si navegas un poco encuentras unas cuantas conferencias interesantes. Algunas que os recomiendo:

Por qué las matemáticas son sexis, de Cédric Villani. Villani, además de haber sido un matemático que ha ganado una medalla Fields es también diputado en la Asamblea Nacional Francesa. Es un tío curioso, que suele llevar un lazo en vez de corbata y un broche de araña en la solapa. Es sabido que las arañas construyen su tela con precisión matemática. Una mira a Villani y descubre que los matemáticos también pueden ser sexis (ser francés también dará puntos, supongo).

La descripción de cómo Mohamed Jebara descubrió los números imaginarios (This company pays kids to do their mathematical homework) tampoco tiene desperdicio.

Las pelis también sirven para divulgar y hacerlos a ellos (a los matemáticos) y a ellas (las matemáticas) más cercanas. El hombre que conocía el infinito (buscad un enlace mejor, donde disfrutéis de la relación entre Hardy y Ramunujan) o The Imitation Game, que nos acerca a la vida de Alan Turing (además de una genial interpretación Benedict Cumberbatch, al que adoro)

También me fascinan los profes de picar piedra (ahí me incluyo yo, aunque dentro de todo este grupo, en el escalón más bajito). Los que se rompen los cuernos día a día para llevar actividades a sus aulas y hacerles entender la abstración a los alumnos (sean del curso que sean). Grandes maestros son (han sido y lo serán siempre) Anton Aubanell (y sus pompas de jabón) o Maria Antonia Canals que se dedicó más a las matemáticas en primaria, o Miquel Albertí (con el que tuve la suerte de compartir un trocito de curso pasado). Miquel tiene sobretodo una narración de las matemáticas que hace que sus clases sean únicas.

Aunque si a mí me emocionaba escuchar a alguien sobre aprender/enseñar, era Sir Ken Robinson. Murió este pasado agosto, pero dejó un legado sobre qué quiere decir enseñar y cómo hacerlo de forma creativa y apasionada. Imprescindible (entre otras) su charla “Enseñar es un arte”.

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