Ana, la niña chamana

Cuando llamé a Jose no pude evitar explicarle casi llorando cómo se me están cayendo todos los pilares de mi vida. Será la crisis de los 50, porque un traslado no es para tanto (yo, que he hecho varios traslados en mi vida, y siempre con ilusión y con ganas de empezar algo nuevo). Pero siento que no es la casa, sino el hogar lo que se me deshace esta vez. Igual porque siento que a mí me ha costado mucho construir esta familia. Hay quien se casa, tiene hijos y de forma natural todo va creciendo alrededor. Pero yo he tenido que poner mucho empeño en cada hija, en cada crecimiento, en cada día que pasa…. La familia de la que provengo es una familia pequeña y los mayores son cada vez más mayores, y los primos cada vez más lejanos. Es curioso que siento más cercano a un tío que vive en Miami y que no deja nunca de decirme cuánto me quiere y cuánto valgo. El trabajo tampoco ayuda, decepcionada por el instituto en el que ahora trabajo pero también en el sistema educativo, en cómo se hacen las cosas, en cómo se toman decisiones, en cómo se desarrolla una clase o incluso en el tipo de alumno que vamos “construyendo” (los alumnos se construyen, los niños no.. .los niños aparecen). Los amigos, los de verdad, puedo contarlos con una mano. Esto de la pandemia y la distancia social tampoco nos ha ayudado a crecer, ni a sentirnos cerca. Siento que desaparecen amigos superfluos e intento quedarme (aunque nos veamos poco) con los que me tocan de verdad el corazón.

José me nombra a Ana. Pero Ana está siempre en mi cabeza, como si de alguna manera nos conectase un hilo. Así que quedamos para una sesión. Ella habla de tribu, de las cebollas, y que yo soy parte de esas mujeres que forman tribu. Y que esta semana justo había hecho un trabajo con la virgen y me recordó. ¿Por el nombre? le pregunto. No, por la luz, me contesta. Tú eres una mujer de luz.

Ana trabaja con todo lo que una chamana puede trabajar. Con la música, con la voz, con el sonido de un cuendo, con el humo, con sus pies sobre los míos cuando yo tengo que tocar tierra. Ella me hace convertirme en un águila que se cobija en el nido, que se convierte en osa en la guarida, que pasa por ser lagarto y luego mandril. Los mandriles se miran unos a otros, se reconocen y se ríen. Y de los mandriles se desdibujan todas las caras de mujeres antiguas, que no conozco pero que siento. Ella me habla de lo que es arriba es abajo, de que necesito conectar con algo femenino que tengo olvidado, que soy una mujer poderosa de luz, y que sólo con mi presencia se nutre quien me acompaña, porque soy madre, nutridora, pero soy mujer también. Yo le digo que a veces tengo la sensación que yo ya he acabado, que ya he hecho lo que tenía que hacer, pero ella se me rebela: estás triste, sólo es tristeza. Porque sientes que perteneces a algo más grande que aún no has encontrado. Lo sabes. Tu tribu, tu familia espiritual. Si arriba está bien, todo se colocará aquí abajo. Y me pone trabajos, para estas semanas, para que me organice, para que me conecte a la Tierra y a la tierra.

Yo miro a Ana y veo a mi prima Mariluz. Y siento que ellas tendrían que conocerse y que reconocerse. Porque cuando Ana me habla de sus miedos, de la negacion de ser madre, de sus desconexiones…. veo a Mariluz. La Mariluz que yo recuerdo. Pero Mariluz ahora anda perdida. Y yo la echo de menos.

Leer La voz de las 13 abuelas. Repasar el eneagrama, porque necesitamos un mapa para empezar. Reconocerme (¿en el 9?). Visualizar algún video, algo sencillo (no hace falta hacernos eruditos), me recomienda Jordi Pons. Conectarme con mi parte femenina, volver a quererme y a cuidarme (ir a la pelu, ir a nadar, echar a andar…). Escuchar el quejío interior y dejarme escuchar. Y tomar un café con un buen amigo.

Un comentario en “Ana, la niña chamana

  1. Por añadir algo que puede incitar a la reflexión: “uno crece siempre hacia el pasado”. Lo escribió Juan Marsé en “El embrujo de Shangai”. Yo lo interpreto como una manera de sostenerse en lo que hemos sido, de respetarse a uno mismo con sus virtudes y sus defectos y desde ahí, seguir adelante. En fin espero que te sirva de algun modo. Saludos.

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